En el marco de la apertura en Bilbao de Rehabiforum, el consejero de Vivienda y Agenda Urbana Denis Itxaso ha presentado el informe Evaluación de la política de rehabilitación en Euskadi 2025 del que se extrae un dato récord. A lo largo de este año se han concedido 2.447 licencias, el valor más alto de la serie histórica reciente.
En este marco, en 2025 se han movilizado más de 148 millones de euros en inversión total en rehabilitación, resultado de la combinación de 36 millones de euros en subvenciones públicas y la inversión privada inducida. Este esfuerzo consolida un efecto tractor cercano a cuatro euros de inversión privada por cada euro público, reforzando el impacto económico de las políticas de rehabilitación. Según ha señalado Itxaso, «la rehabilitación ya no es una política complementaria. Es un eje estructural de la política de vivienda del Gobierno Vasco», ya que permite responder simultáneamente al envejecimiento del parque, la crisis climática, la accesibilidad universal, la regeneración urbana y la igualdad de oportunidades.
Como novedad relevante, el Gobierno Vasco está impulsando actualmente proyectos de regeneración urbana en 25 barrios de Euskadi, con un enfoque integral que combina rehabilitación de edificios, mejora del espacio público, accesibilidad, eficiencia energética y cohesión social. Este enfoque permite avanzar desde una visión estrictamente edificatoria hacia modelos de transformación urbana más amplios, con impacto físico, social y ambiental. «Estamos dando un paso más: pasar del edificio al barrio. Rehabilitar no es solo intervenir en muros y cubiertas; es mejorar el espacio público, la movilidad cotidiana, la accesibilidad, la cohesión social y el sentimiento de pertenencia», ha explicado el consejero.
A pesar de los avances, el informe identifica retos clave como la necesidad de reforzar la rehabilitación integral, simplificar los procedimientos administrativos, mejorar el acompañamiento técnico a las comunidades de propietarios, avanzar en instrumentos financieros más adaptados y corregir desequilibrios territoriales en la distribución de ayudas. «La rehabilitación es una política de largo recorrido. Exige constancia, colaboración y una visión que vaya más allá del corto plazo. Pero su retorno es enorme: social, económico, ambiental y democrático», ha asegurado Itxaso.