Ha pasado un año desde que se apagó la voz de María Jesús García, y, sin embargo, en la redacción y en las ondas de Radio Nervión el tiempo parece haberse detenido.
Dicen que el tiempo lo cura todo, pero en este caso se nos ha hecho largo. Demasiado largo. Quizá porque su ausencia pesa más de lo que imaginábamos. Quizá porque la seguimos esperando cada mañana, como si en cualquier momento fuera a cruzar la puerta con sus carpetas perfectamente ordenadas, sus papeles bajo el brazo y esa forma tan suya de estar sin hacer ruido.
Una voz que no se olvida
María Jesús era discreta, incluso tímida. De esas personas que no necesitaban llamar la atención para hacerse imprescindibles. Pero bastaba con que se sentara frente a un micrófono para que todo cambiara. Entonces se transformaba. Crecía.
Su voz era cálida, envolvente, capaz de llegar muy dentro. No solo informaba, transmitía. Acompañaba. Tenía esa capacidad tan difícil de explicar y tan fácil de sentir: la de conectar con quien estaba al otro lado. También en TeleBilbao dejaba huella. Con la misma naturalidad, con la misma elegancia, con ese tono siempre adecuado, siempre respetuoso, siempre suyo.
El recuerdo cotidiano
Hay recuerdos que no se van. Se quedan a vivir contigo. Como verla entrar cada día en la radio, puntual, organizada hasta el extremo, con todo preparado. Coqueta, con sus tacones, a pesar de que más de una vez le insistíamos en que quizá debía cambiarlos por algo más cómodo. Pero ella era así. Fiel a su estilo, a su forma de ser, a su manera de entender la vida.
Amaba su profesión. Se notaba en cada palabra, en cada silencio, en cada directo. Había nacido para contar, para comunicar, para emocionar.
Se fue como era: en silencio
María Jesús se fue sin hacer ruido. Como vivía. Sin estridencias. Sin llamar la atención. Y quizá por eso su ausencia resuena aún más.
No llegó a ver los nuevos estudios en este aniversario tan especial de la radio. Pero, de alguna manera, sigue estando. En cada rincón, en cada programa, en cada voz. Porque pasa el tiempo, llegan grandes profesionales, cambian las etapas… pero hay personas que son irrepetibles.
Siempre con nosotros
Hoy, un año después, seguimos echándote de menos. Tus compañeros, tu familia, todos los que tuvimos la suerte de coincidir contigo. Allá donde estés, te mandamos un trocito de nuestras ondas. De esas que tanto amabas. De esas que eran tu casa.
Porque hay voces que nunca se apagan del todo. Y la tuya, María Jesús, sigue sonando.
Con cariño. ‘De éstos, tus amigos de la Radio’.
Josean
dice:Dios la bendiga siempre.