Vecinos del barrio de Aranguren, en Zalla, han trasladado a Radio Nervión su preocupación por una posible plaga de cucarachas que, según relatan, llevan sufriendo desde hace tiempo y que este año habría comenzado antes de lo habitual. Los afectados aseguran sentirse “abandonados” porque, denuncian, que ni el Ayuntamiento ni la Mancomunidad están dando una solución definitiva al problema: “La plaga existe. Yo misma saco a la perra todas las noches sobre las 00:30 horas y te asustarías de todas las que veo por la calle”, explica una vecina.
Otra residente cuenta que en su edificio conocen la situación desde hace tiempo, pero asegura que este año las cucarachas están apareciendo incluso antes que en veranos anteriores. “El año pasado, cuando me levantaba a las seis para trabajar, debajo de la lavadora me salían cinco o seis y se metían por debajo de la nevera. He vivido con una cosa que por la noche no dormía”, relata. También asegura haber encontrado ejemplares muertos en la despensa, el fregadero o incluso el inodoro.
“Estamos petados”
Los testimonios se repiten entre los vecinos de Aranguren. “¿Quieres saber qué pasa en Aranguren? Tenemos una buena plaga de cucarachas”, señala otro afectado, que asegura haber llamado recientemente al Ayuntamiento aunque duda de que vaya a obtener respuesta.
Begoña, una de las vecinas que está intentando movilizar al barrio, asegura que la situación “clama al cielo”. “Estamos usando métodos caseros pero no funcionan. El Ayuntamiento me ha mandado a la Mancomunidad y esta se lava un poco las manos. Hay miedo a reconocerlo”, lamenta. Todos los días no se libran de estos molestos insectos: “Moví el lavavajillas y había tres muertas. Es que es todos los días”, añade.
Apariciones en viviendas y negocios
Pepe relata una de las escenas que más le impactó:“El otro día me desperté y le quité a mi mujer una del pelo. Viendo la televisión, cada uno en la cabeza teníamos otra más grande que un conejo”, asegura gráficamente. También denuncia que las cucarachas llegan incluso a subir por las cortinas de las viviendas.
Otra vecina, que además regenta un bar en la zona, reconoce que el problema también preocupa en los negocios hosteleros: “Por las noches es cuando más salen. En el bar ponemos de todo: barreras, gel y hasta una goma por debajo de la puerta. Estamos aguantando, pero preocupados”, explica. Los residentes consideran que el invierno suave podría haber favorecido la aparición temprana de estos insectos y advierten de que temen que la situación empeore con la llegada del verano.
Los vecinos comienzan a organizarse
Ante la falta de soluciones, varios vecinos ya han comenzado a unirse para reclamar medidas y evitar seguir viviendo pendientes de las cucarachas. Los afectados reclaman actuaciones más contundentes y coordinación entre administraciones para acabar con un problema que, aseguran, afecta cada vez a más viviendas del barrio.