La temporada ha terminado para el Athletic, pero no para Iñaki Williams. Cuando muchos de sus compañeros ya están disfrutando de sus idílicas vacaciones, el delantero rojiblanco vuelve a hacer la maleta. Ghana ha incluido al capitán bilbaíno en la convocatoria para el amistoso frente a Gales del próximo martes, una cita que servirá como banco de pruebas antes del Mundial que arrancará el 11 de junio en Norteamérica.
La llamada tiene bastante más importancia de la que parece. Aunque todavía no existe una lista definitiva para la Copa del Mundo, la presencia del atacante en esta concentración aumenta notablemente sus opciones de estar en el torneo. No era una situación del todo garantizada después de los problemas musculares que le dejaron fuera de las dos últimas convocatorias del combinado africano.
El mayor de los Williams, que ya defendió a España en un amistoso en 2016 antes de decantarse por Ghana, acumula 26 partidos internacionales y dos goles con la selección africana. Su figura sigue teniendo peso dentro de un vestuario que afronta un relevo importante en el banquillo.
Un nuevo seleccionador y un Mundial exigente
El veterano técnico Carlos Queiroz, le recordarán por su paso por el Real Madrid, será quien tome las decisiones definitivas. El entrenador portugués, de 73 años, asumió el cargo el pasado abril tras sustituir a Otto Addo y afrontará su quinta Copa del Mundo en los banquillos. Su experiencia es indiscutible y la convocatoria de Iñaki deja entrever que quiere contar con futbolistas con recorrido competitivo y personalidad.
Ghana debutará el 18 de junio frente a Panamá y después tendrá dos compromisos de enorme exigencia ante Inglaterra y Croacia. Un grupo duro, incómodo y con muy poco margen de error.
Más allá de la noticia deportiva, la convocatoria vuelve a poner sobre la mesa algo que en Bilbao ya casi se da por hecho: Iñaki Williams rara vez se detiene. Ha terminado otro curso cargado de minutos, de liderazgo y de responsabilidad en San Mamés, pero sigue respondiendo cuando Ghana llama a su puerta. En tiempos donde muchos futbolistas gestionan esfuerzos y calendarios al límite, el capitán rojiblanco continúa transmitiendo una sensación poco habitual: compromiso permanente. Y eso, juegue mejor o peor, y este año ha tocado más de lo segundo, también explica por qué es una figura tan respetada dentro y fuera del Athletic.