Pese a la derrota en el primer partido, Ecuador apunta a ser una de las revelaciones del Mundial 2026 gracias a la aportación de un club, Independiente del Valle, que aporta trece canteranos -y 18 con pasado en el equipo- de los veintiséis jugadores que componen la lista de Sebastián Beccacece, exentrenador del Elche. Un vecino de Barakaldo conoce bien lo que se cuece en los conocidos como ‘Rayados del valle’. Hablamos de Andoni Bombín, quien fuese responsable del Área de Metodología de Lezama entre 2019 y 2022 y que fue el director de esta prolífica cantera entre 2023 y 2024.
Actualmente en las filas del Karpaty Lviv ucraniano atiende a Radio Nervión días antes de poner rumbo a Los Ángeles para seguir de cerca la cita mundialista y reunirse también con algunos jugadores que pasaron por sus manos en una época que recuerda con cariño.
Radio Nervión: Profesor de educación física como formación, entiendo que empezaste a entrenar como hobby antes de llegar a Lezama.
Andoni Bombín: «Cuando me preparo como entrenador no lo hago solamente como hobby, sino también como un estilo de vida. Porque yo tengo claro que el fútbol me ha dado muchas cosas. Es verdad que, como futbolista, no llegué a jugar a nivel profesional, pero sí que he jugado en casi todos los clubes de mi pueblo -Retuerto, Gurutzeta, Lutxana- también jugué en el Urduliz y el fútbol siempre ha estado en mi sangre, porque al final mi padre me lo ha inculcado. Él me entrenó mucho tiempo y siempre tenía claro que, si me preparaba, era para dedicarme a ello. Entonces estudié Ciencias de la Actívidad y Física del Deporte y empiezo ejerciendo como profesor, pero siempre no como hobby, sino ya empezando a tratarlo como una profesión. Siempre he estado vinculado al mundo de la dirección de equipos, de la metodología, hasta que se da la oportunidad de entrar en Lezama y darle un toque más profesional. Pero siempre compaginándolo con mi otra labor, que era la educativa. Hasta que tengo la oportunidad de ir a China y es donde sí que me enfoco ya de manera profesional, dejo el colegio y ahí sí que vivo del fútbol».
RN: ¿Además de en La Milagrosa estuviste en algún colegio más de Barakaldo?
AB: «No, la verdad que es curioso porque ahí eché la primera ronda de currículums y me llamaron para trabajar a un tercio de jornada. Casualmente era donde estudió mi madre, es curioso. Tuve una primera entrevista y empecé a trabajar ahí. Diez años estuve en La Milagrosa. Es verdad que ese tercio de jornada me permitía dedicarle más tiempo al fútbol. Entonces entrenaba, coordinaba, y vivía también del fútbol completando la jornada que tenía en La Milagrosa con otros roles y otras remuneraciones que venían del mundo del fútbol: trabajando de coordinador en el Lagun Artea, entrenando en El Regato y jugando todavía, que uno se ganaba su dinerillo».
RN: Y de China a Lezama.
AB: «A ver, vinculado al proyecto del Athletic llevaba muchos años. Hace bastantes años empecé, trabajando ya en La Milagrosa, colaborando con los clubes convenidos en lo que se llamaba Proyecto Externo. En esa etapa, no recuerdo el año, entré a entrenar a los alevines del Athletic durante dos años. Y en 2016 salgo a China, donde tuve un periodo de casi tres años. Y en 2019 vuelvo a Lezama, ya con un puesto de responsabilidad, que es un poquito por lo que se me reconoce más. Pero vinculado al Athletic estuve más de quince años».
RN: ¿Tu labor cuál era? Supongo que dirigir entrenamientos, supervisar, fichar jugadores y luego también el mal trago de dar la baja a los jugadores, aunque eso también lo hacía Andoni Ayarza, creo.
AB: «Es verdad que la dirección de Lezama estaba como codirigida. Rafa Alkorta era el máximo responsable, Andoni Ayarza era el adjunto y yo estaba como responsable de metodología. Y Blas Ziarreta también tenía un papel importante y era algo bastante coparticipativo. Creo que las decisiones y el trabajo eran compartidos. Yo el enfoque que le doy al trabajo del departamento de metodología es bastante extenso. Va casi desde la identificación y selección del talento, donde hay que marcar una serie de pautas, crear una serie de procesos -sobre todo, el desarrollo del talento- donde intervienen los entrenamientos colectivos de los equipos, los planes de desarrollo individual, el departamento de análisis. Y luego la promoción, donde tratamos de establecer una serie de procesos para decidir si un jugador iba a irse cedido, a promocionar o si tiene que salir. Entonces yo la metodología la relaciono siempre con la dirección, no solamente al ámbito del entrenamiento. Sí, la mayor parte de mi trabajo se desarrollaba con entrenadores y jugadores, pero también intervenía en otras áreas».

Andoni Bombín trabajó junto a varios jugadores que disputan el Mundial
RN: Y tras tus cuatro años de Lezama, a principios de 2023 te sale la oportunidad de ir a Independiente del Valle. ¿Podría decirse que es un club ‘raro’ en Sudamérica porque se centra en la cantera? ¿Estar en Lezama fue currículum suficiente para ir a un equipo así?
AB: «Yo recibí la primera llamada cuando todavía estaba vinculado al Athletic. Creo que fue en 2022. Ahí estaba Arkaitz Mota, que trabajé con él y creo que es el entrenador vizcaíno más joven en sacar la licencia de entrenador nacional (UEFA Pro). Es un trotamundos del fútbol, ha estado en muchos países y acabó en Independiente del Valle. Fue él el que me llama y me dice que estaban buscando un jefe de formativas y que, aunque el club parezca ser un poco desconocido al principio, es cada vez más reconocido en Sudamérica por lo que está consiguiendo. Me volvió a insistir con una segunda llamada y justo pilla el periodo en el que hubo el cambio de presidencia en el club, y también un cambio de dirección en Lezama. Yo sigo vinculado al club desde otro rol, bastante diferente a la que venía desarrollando anteriormente y les planteé la posibilidad. Les comenté a ver si querían que siguiera, porque el Athletic es mi casa, y les digo que sí que me gustaría afrontar este reto.
Me abrieron las puertas y me desearon suerte. Y la verdad es que para mí fue todo un acierto conocer este club. Igual por nombre, cuando hablamos del fútbol ecuatoriano, la gente suele conocer a LDU de Quito o a Barcelona de Guayaquil. Pero Independiente del Valle es un club que se funda desde unos principios y unos valores: creer en el talento. Todo el enfoque que se le da al desarrollar el talento es fundamental y los resultados son maravillosos. Hay una inversión muy grande en infraestructura, en trabajar con los jóvenes ecuatorianos y la labor de Arkaitz Mota es extraordinaria. Él es jefe de scouting del club, el que arma todo ese proyecto, y está teniendo estas maravillosas consecuencias. Hay un montón de jugadores en la selección nacional que han pasado por la estructura de Independiente del Valle y la verdad que ha sido una de las etapas más bonitas de mi carrera deportiva. Sentir cómo crecen los jugadores, el cariño que te brindan, sentir realmente que estás ayudando a entrenador y jugadores…
Yo me he sentido muy querido en este club, y mi familia también. Siempre lo llevaré conmigo porque todavía tengo grandes recuerdos y grandes amistades en el club. Y sobre todo, ver ahora a jugadores como Justin Lerma en el Borussia Dortmund, a Kendry Páez, que tuve la oportunidad de acompañarle en un periodo en el Chelsea, es lo más gratificante. Juan Riquelme seguro que es una de las futuras ventas, un delantero de selección sin ninguna duda. Es un club que, al que no lo conoce, siempre recomiendo que vayan a visitarlo si tienen la oportunidad. A día de hoy está Diego Gil, que fue mi mano derecha en Lezama, y cuando salí le abrí las puertas para que me hiciese el relevo».
RN: Por hacer una comparación, aunque hay muchos matices… ¿Podría decirse que es como el Villarreal? Un equipo que se centra en la cantera y que mira más hacia fuera que para dentro.
AB: «Yo lo compararía con el modelo Athletic. Sí, al Villarreal también, que es otra extraordinaria cantera. Pero afortunadamente, cada vez se trabaja mejor en España en este aspecto. Real Sociedad u Osasuna también son ejemplos bonito. Creo que País Vasco tiene muy buena salud a nivel de proyectos deportivos y de formativas. Independiente del Valle, de hecho, tuvo a Roberto Olabe como jefe de formativas y creo que les transmitió ese gen, esa idea, que se parece mucho al modelo del Athletic y de la Real Sociedad. Al final, creen mucho en el jugador local, en este caso nacional, el ecuatoriano, y cuando buscan reforzarse, porque también tienen interés en que el primer equipo mejore, sus refuerzos suelen ser argentinos. También les ayudan mucho a los ecuatorianos a mejorar su nivel. Es un modelo muy vasco, porque Roberto Olabe estuvo allí y las primeras piedras que puso, aunque no estuvo mucho tiempo, fueron extraordinarias».
Gracias y hasta siempre familia 🔵⚫️ @IDV_EC @INDJRS_EC @DragonasIDV pic.twitter.com/VxuvzV9jax
— Andoni Bombin (@abombin) December 18, 2024
RN: Lo has comentado de pasada. De los 26 jugadores de Ecuador en el Mundial, trece son canteranos. ¿Cuál crees que es la clave de ese éxito?
AB: «Como decía, cuando se construye el proyecto deportivo de Independiente del Valle su misión era esta. Darle una oportunidad a los jóvenes talentos, y uno de sus objetivos es tener representación en el equipo nacional. O sea, su objetivo es nutrir a la selección de jugadores talentosos ecuatorianos. No hay mayor orgullo para Independiente del Valle que sus jugadores estén hoy en día representando a su selección en el máximo nivel, en un Mundial. Para ellos no es una losa que sus jugadores tengan que ir con la selección, no te dicen ‘déjamelos, que tienen que competir conmigo’. No, para ellos mandarles a la selección, que estén ahí, y que ojalá ganen un título ganen algún título con la selección para que realmente sería un orgullo.
Yo estuve siguiendo el partido el otro día y fue una pena esa primera derrota contra Costa de Marfil. Hay muchas expectativas, tienen muy buena selección, muy joven. Aunque sigo pensando que todavía le queda un largo recorrido. Pero esa base con Moisés Caicedo, Piero Hincapié y Willian Pacho viene de ahí, de Independiente del Valle. Entonces ojalá les veamos progresar en el Mundial y que logren títulos. Pero efectivamente, eso es invertir en talento. Un proyecto deportivo que se centra en apostar primero por el talento y luego desarrollarlo y darle oportunidades. A los hechos me remito, si trabajas, crees en los jugadores y los desarrollas bien, esos jugadores acaban saliendo al mercado europeo, tienen éxito y acaban jugando en la selección».
RN: Me has comentado ya un par de jugadores como Lerma y Kendry Páez con los que has llegado a coincidir.
AB: «Sí, también con los gemelos Quintero, que ya han firmado con el Arsenal y cuando cumplan los 18 años se moverán allí. He coincidido con ellos en Independiente del Valle. De hecho, tengo una foto con uno de los gemelos en la que sale con una camiseta del Athletic que le regalé (risas). Justin Lerma también es un talento que se le veía claro. Y ya te digo, el próximo si Dios quiere será Juan Riquelme, hermano del Tin Angulo, que fue una de las primeras ventas que hicieron a España, en este caso a Granada. Tengo mucha relación con estos chicos».
Los jugadores ecuatorianos suman capacidad física e inteligencia
RN: ¿Cómo es el jugador ecuatoriano? ¿Qué te has encontrado allí?
AB: «La situación del país es bastante dispar, te puedes encontrar muchas realidades. Es verdad que el jugador que marca la diferencia normalmente viene de contextos socioculturales bastante complicados, con situaciones en las que hay pobreza, hay droga, hay situaciones en las que el jugador se cría en la calle y está expuesto a balaceas, a pandillas, y a situaciones técnicas complicadas. Entonces Independiente Del Valle al final lo que les otorga es otra posibilidad de vivir. Les lleva a su centro deportivo, les da de comer, un sitio para dormir en condiciones, para estudiar y les cambia la vida. Es verdad que esos contextos los siguen teniendo presentes y muy cercanos. Por ejemplo, estando yo ya vinculado a mi nuevo proyecto, uno de los jugadores que tenían en las formativas fue a su ciudad de residencia y acabó falleciendo en un tiroteo. Estas realidades siempre están presentes.
¿Y cómo es el jugador ecuatoriano? Pues es un país que tiene selva, costa e interior, así que dependiendo de dónde seas tu fisiología y morfología cambia. Para mí el jugador con más talento es el costeño, porque viene de una morfología muy atlética y tiene unos perfiles físicos muy potentes. Son jugadores que son inteligentes desde el punto de vista del juego, porque su contexto sociocultural les hace estar continuamente alerta, siempre pendientes. Entonces estas realidades las llevas al entrenamiento y, a nada que expliques una cosa, es un jugador que está continuamente percibiendo el entorno y tiene la capacidad de aprender mucho más fácil.
Es un jugador con mucho talento, pero quizás su punto débil está en lo mental. Son jugadores que se caen fácilmente. No es que se rindan, pero les cuesta mantener niveles elevados de concentración, porque su entorno tiene muchos distractores y es fácil caer en las tentaciones. Es cuestión de tiempo que Independiente Del Valle, con la estructura bastante estable que tiene, acabe preparando a los jugadores mucho mejor a todos los niveles».
RN: Este peso que tienen en la Selección ha llevado a que se diga que Independiente Del Valle es un club que incluso maneja a la Federación Ecuatoriana. ¿Cómo se convive con este tipo de situaciones tan del fútbol sudamericano que no se sabe qué es verdad, qué es mentira y qué imaginación?
AB: «Iba a decir que en el fútbol, pero lamentablemente es algo que sucede en la sociedad en general. La sociedad es muy envidiosa siempre. En vez de alegrarse por el vecino, trata de buscarle una tara o alguna pega al vecino. No entiendo por qué. En este caso, por ejemplo, el máximo beneficiado es la selección ecuatoriana. Y evidentemente, esto no es cierto. No es cierto que haya una vinculación prioritaria ni privilegiada para un club frente a otro. Desconozco cuáles son los motivos, pero entiendo que son el ego, la envidias. Nos pasa a otros niveles. Aquí mismo también lo hemos tenido. Yo, desde el Athletic, no tengo que ver a la Real Sociedad o a Osasuna como un enemigo. Los tengo que ver como un aliado. Para mí están haciendo un trabajo excepcional, y siempre lo digo, me alegro de que trabajen bien porque eso va a ser mejor para el fútbol vasco.
Y, en este caso, para la selección nacional o para el que se vaya a beneficiar de eso. En el caso de Independiente del Valle… ¿Pues de quién se va a nutrir más la selección? Pues del que trabaja bien, porque hay más talento. Entonces parece que la gente quiere pensar que hay situaciones ventajosas, favoritismos, pero nada. Es todo habladurías. Y más en Sudamérica que hablan demasiado. Por experiencia lo digo. Les gusta mucho rumorear. Y ya te digo, cuando la Federación les solicita jugadores de diferentes categorías, a veces se quedan sin cinco o seis jugadores importantes y tienen que seguir compitiendo. En muchos casos, eso podría ser una desventaja y el club lo considera como un honor».
RN: De Ecuador pasas a Ucrania, al Karpaty Lviv. ¿Cómo te llegó esta oportunidad? ¿Qué país te has encontrado?
AB: «Fue un equipo en el que estuvo Lucas Pérez. Primero yo quería acercarme a Europa, a casa, porque en Ecuador no vivía la familia conmigo. Mi prioridad era acercarme a Europa y recibí diferentes propuestas. Pude firmar por el Blackburn Rovers en un puesto de Head of Coaching, pasé todos los procesos de entrevistas. También tuve una oportunidad del Gornik Zabrze de Polonia, otra en Turquía y esta de Ucrania, que en un principio no la valoré como una posibilidad real. Al final, el hecho de estar en guerra es un tema que lo tienes presente. ¿Cómo voy a ir a un país en guerra y a llevarme a toda la familia conmigo?
Pero desde la dirección general del club insistieron mucho en el proyecto, apostaron fuerte por mí y cuando fui a visitarlo en diciembre me encontré una ciudad muy bonita, muy tranquila. Todo lo que me decían era que estamos lejos del conflicto y no lo sentimos. El conflicto está más al este del país, en la frontera con Rusia, donde unos están ganando terreno y los otros están defendiendo su terreno. Y bueno, tenemos coletazos de la guerra, pero no hay esa sensación de conflicto.
Llegué a un club que está empezando de nuevo, porque quebró económicamente y un hombre de negocios local lo compró, lo saneó y está construyendo un proyecto a largo plazo. La verdad es que estoy muy contento a nivel personal. Mi familia se vino a vivir y ahora es verdad que regresan, así que mi idea es acercarme un poco más a casa si es posible. Pero, para ello, tiene que haber oportunidades, que no es fácil que a uno le abran las puertas aquí en casa. Parece que siempre tenemos más oportunidades en el extranjero que en nuestro territorio, pero es nuestra realidad.
Poco a poco estamos construyendo. He tenido la oportunidad de llevarme a varios profesionales allí conmigo. El primero fue Ander Huete, de Portugalete, que ahora se ha ido a un proyecto a Perú de asistente técnico con Javier Rabanal, un entrenador que me llevé a Independiente del Valle. También me llevé a Jon Maza, un preparador físico. El cuerpo técnico del primer equipo tiene a Fran Fernández como entrenador y a Vicente Fuster, porque querían tener ese estilo más español en el primer equipo. Estamos construyendo un poquito esa esencia. Es verdad que hay mucho trabajo, porque a veces no es sencillo trabajar con gente de allí, que tiene una mentalidad un poco antigua, y no es fácil generar cambios, sobre todo con los entrenadores. Pero bueno, vamos marcando unos objetivos que tratan de ser realistas, y tengo la confianza del director general, que es una persona muy interesante, de mente abierta, y de hacer proyectos a medio y largo plazo».