Con la llegada del calor las localidades vizcaínas han abierto, o están a punto de hacerlo, sus piscinas municipales. Aquellos municipios que cuentan con chorros también los han puesto en marcha. Se trata de una buena alternativa para los más pequeños cuando no se puede ir a la playa o la piscina para refrescarse. Niños y niñas disfrutan mojándose, corriendo debajo de los cubos de agua que les caen encima y chapoteando.
Sin embargo no todos están tan contentos. Y es que algunos se quejan del ruido que hace el agua cuando los chorros están funcionando. Lo cierto es que en varios municipios están instalados en plazas rodeadas de viviendas y para los vecinos, no todos, resulta algo molesto.
Es lo que ocurre, por ejemplo, en los de Iurreta o Traña-Matiena, en Abadiño. En este último caso están ubicados en la Plaza Galicia, rodeados de viviendas y al lado de la estación de Euskotren. Pues bien, algunas personas que viven en la zona se han quejado de que no pueden descansar, sobre todo si han trabajado de noche. Reconocen que es «bueno para los peques porque se divierten, pero el ruido se hace muy muy pesado». Consideran por ello que este tipo de infraestructuras deberían instalarse en otros puntos más despejados.
Por contra son numerosas las familias que aplauden que existan opciones de este tipo. «Estamos trabajando y no resulta complicado ir a la playa o la piscina. Por lo que se agradece poder llegar a casa, coger le bañador y una toalla y que los niños puedan refrescarse y jugar con sus amigos»
Lo cierto es que nunca llueve a gusto de todos y que los chorros de agua han ganado gran protagonismo en los últimos años. Tanto es así que incluso numerosos colegios organizan salidas, en los días de calor, para disfrutar en estos lugares.