Lekeitio ha dado comienzo este 29 de junio a la celebración de San Pedro, una de las fiestas más representativas de la localidad y de la tradición marinera de Euskal Herria. Desde primera hora de la mañana, vecinos y visitantes han acompañado los diferentes actos que mantienen vivo un legado transmitido de generación en generación. La jornada arranca a las 7.00 horas con las «Dei Eittekuak» o «Deitzekuak», las antiguas llamadoras, que recorren las calles del casco histórico evocando cómo antaño despertaban a los marineros antes de salir a faenar o anunciaban la llegada de las embarcaciones pesqueras. En el programa El Madrugador con Yaiza, Aitor, vecino de Lekeitio, explicó que estas mujeres desempeñaban una función esencial cuando no existían los medios de comunicación actuales. El patrón del barco realizaba una única llamada para comunicar el día y la hora de llegada y eran ellas quienes recorrían el pueblo avisando a las familias. Si la pesca había sido abundante, también alertaban para que los vecinos acudieran al puerto a colaborar en la descarga del pescado. Hoy, varias descendientes de aquellas llamadoras continúan manteniendo viva esta tradición cada Día de San Pedro.
Bendición y representación de la Kilin Kala
Tras los cantos de las llamadoras, pescadores y familiares reciben la bendición en la ermita de San Pedro antes de dirigirse al puerto, donde tiene lugar la representación de la «Kilin Kala», una escenificación vinculada al mundo marinero que simboliza el salto al agua y la estrecha relación de Lekeitio con el mar. Uno de los momentos más esperados de la jornada llega con la interpretación de la «Kaxarranka», una danza documentada desde el siglo XV que representa el relevo del mayordomo de la Cofradía de Pescadores. El baile se ejecuta sobre una gran arca sostenida por ocho hombres, una imagen única que recuerda la importancia que históricamente han tenido las cofradías en la organización de la vida marítima y pesquera de la localidad.
El aurresku femenino pone el broche final
La celebración concluye con el aurresku femenino o «Eguzki Dantza», cuyos orígenes se remontan a 1682. Interpretado por las mujeres de los arrantzales, constituye uno de los momentos más emotivos de la fiesta y un homenaje al papel que ellas desempeñaron durante siglos en la vida de las comunidades pesqueras. Desde Mythobasque Foundation Mitología Vasca destacan que la Kaxarranka conserva el simbolismo del antiguo ritual vasco de elevar públicamente a los dirigentes sobre un arca o escudo, una práctica relacionada con el reconocimiento de los líderes por parte de la comunidad. Las cofradías de pescadores, nacidas en la Edad Media en localidades como Lekeitio, Bermeo o Hondarribia, elegían anualmente a sus mayordomos y regulaban la actividad pesquera mediante sus propias ordenanzas, convirtiéndose durante siglos en una pieza clave de la organización social y económica de la costa vasca. San Pedro vuelve así a convertir a Lekeitio en un escaparate de su patrimonio cultural, donde cada danza, cada canto y cada ceremonia recuerdan el profundo vínculo que une a la villa con el mar y con sus raíces.