Con millones de desplazamientos previstos durante los meses de julio y agosto, los expertos lanzan un aviso a todos los conductores: la seguridad en carretera también depende de la salud de nuestros ojos. El Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas recuerda que una mala visión, una graduación desactualizada o unas gafas de sol de baja calidad pueden retrasar la detección de peligros y aumentar el riesgo de accidente.
La conducción es una actividad en la que la vista juega un papel fundamental. Unos segundos de retraso al percibir un obstáculo, una señal o un vehículo pueden traducirse en varios metros recorridos antes de reaccionar y comenzar la frenada.
Tres de cada diez gafas de sol se compran fuera de establecimientos especializados
Los ópticos alertan especialmente sobre el uso de gafas de sol adquiridas en mercadillos, gasolineras, bazares o vendedores ambulantes. Según sus datos, alrededor del 30% de las gafas solares utilizadas en España proceden de canales no regulados, lo que puede suponer un problema al volante.
Estas gafas pueden no ofrecer una protección adecuada frente a la radiación ultravioleta y provocar distorsiones visuales, pérdida de contraste o aumentar la sensación de deslumbramiento. Los especialistas recomiendan adquirir siempre las gafas en establecimientos sanitarios de óptica, donde se puede comprobar que cumplen la normativa y elegir la lente más adecuada para cada conductor.
El sol bajo del verano, uno de los grandes enemigos del conductor
Durante los meses estivales, especialmente al amanecer y al atardecer, el sol puede convertirse en un factor de riesgo. Los reflejos, los cambios bruscos de luz y el deslumbramiento reducen la capacidad de reacción y pueden provocar fatiga visual.
Los conductores de mayor edad son especialmente sensibles a estos problemas, aunque los expertos recuerdan que cualquier persona puede verse afectada si utiliza una graduación incorrecta o unas lentes inadecuadas.
Además, problemas como el ojo seco, las cataratas iniciales, la pérdida de sensibilidad al contraste o las dificultades para ver de noche pueden pasar desapercibidos y afectar directamente a la conducción.
Antes de salir de viaje, revisar la vista también debería estar en la lista
Los especialistas recomiendan incorporar la revisión visual a la preparación habitual de las vacaciones, al igual que se comprueban los neumáticos, los niveles del vehículo o el estado de los frenos.
Se estima que uno de cada cuatro conductores tiene alguna deficiencia visual y que muchos no revisan su visión con la frecuencia necesaria. Por eso aconsejan acudir al óptico-optometrista si aparecen síntomas como dificultad para leer señales, visión borrosa, halos alrededor de las luces, visión doble o cansancio excesivo al conducir.
El parabrisas también puede ser un problema para la seguridad
No solo los ojos importan. Un parabrisas sucio, rayado o deteriorado puede aumentar los reflejos, reducir el contraste y empeorar la visibilidad, especialmente cuando el sol está bajo o durante la conducción nocturna.
Los expertos recomiendan mantenerlo limpio tanto por dentro como por fuera y reparar cualquier daño que pueda afectar al campo visual del conductor.
Qué gafas de sol son las adecuadas para conducir
Para conducir durante el día, los ópticos recomiendan utilizar gafas homologadas con marcado CE y lentes de categoría 2 o 3. Las gafas de categoría 4, demasiado oscuras, no deben utilizarse al volante.
Las lentes polarizadas pueden ayudar a reducir reflejos del asfalto o de superficies mojadas, aunque conviene comprobar que funcionan correctamente con las pantallas y dispositivos del vehículo.
Con la llegada del verano y los grandes desplazamientos por carretera, los profesionales insisten en un mensaje claro: ver bien es una parte esencial de conducir seguro. Una revisión a tiempo y unas gafas adecuadas pueden marcar la diferencia entre reaccionar a tiempo o llegar tarde ante un imprevisto.