Bizkaia se convierte en la puerta de la mayor autopista eléctrica submarina de Europa

Comienza el tendido del cable submarino que unirá España y Francia por el Golfo de Bizkaia para reforzar el suministro eléctrico
Buque cablero NKT Victoria. / VK Comunicación

La construcción de una de las infraestructuras energéticas más ambiciosas de Europa acaba de alcanzar un nuevo hito. Red Eléctrica ha iniciado el tendido del cable submarino que unirá los sistemas eléctricos de España y Francia a través del Golfo de Bizkaia, una obra clave para mejorar el intercambio de electricidad entre ambos países y fortalecer la red energética europea.

El comienzo de estos trabajos marca una de las fases más complejas del proyecto, que se desarrollará durante los próximos meses y supone un importante avance en una infraestructura considerada estratégica por la Unión Europea.

¿Qué significa este hito?

Hasta ahora se habían ejecutado los trabajos preparatorios tanto en tierra como en la costa. Con el inicio del tendido del cable submarino comienza una de las operaciones más delicadas de toda la obra: instalar cientos de kilómetros de cable de alta tensión sobre el fondo marino y protegerlos para garantizar su funcionamiento durante décadas.

Los trabajos han comenzado desde la costa de Lemoiz, donde un buque especializado está desplegando los primeros kilómetros del enlace submarino.

En total se instalarán cuatro cables eléctricos, además de cables de fibra óptica que permitirán controlar y operar toda la infraestructura.

Un barco único para una obra excepcional

La operación está siendo realizada por el NKT Victoria, uno de los pocos buques del mundo capaces de ejecutar este tipo de instalaciones.

Con 140 metros de eslora y capacidad para transportar 11.000 toneladas de cable, este barco puede trabajar tanto en aguas profundas como cerca de la costa, colocando el cable con una enorme precisión.

En algunos puntos del recorrido los trabajos se desarrollarán a 140 metros de profundidad. Dependiendo del tipo de fondo marino, los cables quedarán enterrados bajo la arena o protegidos con roca para garantizar su conservación y minimizar el impacto ambiental.

Una conexión de más de 300 kilómetros

La interconexión tendrá un recorrido total de 303 kilómetros, de los que 276 kilómetros serán submarinos y otros 27 kilómetros discurrirán por tierra en Francia para salvar el cañón submarino de Capbreton antes de volver al mar.

En la costa vasca, antes de iniciar el tendido, fue necesario ejecutar una compleja obra de ingeniería mediante perforaciones subterráneas de más de un kilómetro bajo los acantilados para sacar los cables al fondo marino sin alterar el paisaje ni el entorno natural.

Desde allí, la conexión llegará hasta la futura estación conversa situada en Gatika, mientras que en Francia enlazará con otra instalación próxima a Burdeos.

Más capacidad, más renovables y mayor seguridad eléctrica

La infraestructura permitirá casi duplicar la capacidad de intercambio eléctrico entre España y Francia, pasando de los actuales 2.800 megavatios a 5.000 megavatios.

Esto significa que ambos países podrán compartir mucha más electricidad cuando sea necesario, aumentando la seguridad del suministro, reduciendo el riesgo ante incidencias en la red y facilitando el aprovechamiento de la energía renovable producida a ambos lados de la frontera.

Además, el proyecto contribuirá a que Europa sea menos dependiente energéticamente del exterior y avance hacia un sistema eléctrico más eficiente y sostenible.

Un proyecto con vigilancia ambiental permanente

La protección del medio marino también forma parte de la obra. Red Eléctrica trabaja junto al centro tecnológico AZTI, que realiza un seguimiento científico de la fauna marina para controlar la presencia de mamíferos y especies de interés pesquero durante todas las fases de la construcción.

El trazado se ha diseñado además en coordinación con las administraciones y con el sector pesquero para reducir al máximo el impacto sobre el ecosistema y la actividad económica de la zona.

Una infraestructura estratégica para Europa

La interconexión ya supera el 60 % de ejecución y está considerada por la Unión Europea como un Proyecto de Interés Común, una categoría reservada para las infraestructuras esenciales para el futuro energético del continente.

Los trabajos en el mar continuarán de forma escalonada hasta el verano de 2027, cuando esta gran autopista eléctrica submarina estará un paso más cerca de convertirse en una realidad.


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