Había ganas de conocer de verdad la nueva era de Terzic. Después de una semana desde el comienzo oficial de la Liga, llegaba por fin el momento de ver al Athletic sobre el césped y empezar a sacar las primeras conclusiones. Y, aunque el estreno dejó más sombras que luces en el marcador, también permitió descubrir algunos brotes verdes que invitan a pensar que este equipo tiene margen para crecer.
Fue, eso sí, un partido accidentado. Y también condicionado por un arbitraje que, por desgracia, pareció seguir la misma línea que tantos encuentros de la temporada pasada. Resulta casi increíble que Trencilla, con raíces en Bilbao, protagonizara una actuación tan desacertada, especialmente en la expulsión de Yuri. Una decisión exagerada que cambió por completo el desarrollo del encuentro. El balón acaba en Olabeaga y, después, la falta se produce en mi pueblo: como mucho, amarilla. Pero la roja dejó al Athletic con uno menos y, a partir de ahí, competir en igualdad de condiciones se convirtió prácticamente en una misión imposible.
Si además de jugar en inferioridad numérica regalas dos goles con lazo, poco más hace falta explicar. Los errores de Simón y Areso fueron demasiado caros y terminaron por poner el partido cuesta arriba. Ante un rival como el Sevilla, esos regalos se pagan.
Pero no todo fue negativo. Porque los brotes verdes existen. Aunque el Athletic sigue mostrando dificultades para encontrar el gol, en la creación aparecieron algunas señales esperanzadoras. La cantera de Lezama dejó detalles interesantes y tanto Canales como Gere estuvieron entre lo más destacado del equipo frente al Sevilla.
Y quizás ahí está una de las claves de esta nueva etapa. Lo más importante que se ha podido ver hasta ahora de Terzic es que, a diferencia de Valverde, no parece un técnico tan inmovilista. Cambia el sistema, busca alternativas y trata de adaptarse a lo que pide el partido. Es pronto, muy pronto, para sacar conclusiones definitivas, pero al menos se percibe una idea: este Athletic tiene capacidad de mejora.
Ahora bien, el calendario tampoco da demasiado tiempo para seguir haciendo pruebas. El jueves toca visitar Barcelona y ahí aparece mi principal preocupación. Ellos llegan en modo on y nosotros venimos todavía en modo off. Quizá sea demasiado pronto para exigir certezas, pero el Athletic necesitará despertar rápido.
Porque este nuevo proyecto acaba de empezar. Ha tropezado en su estreno, ha cometido errores y todavía tiene mucho que mejorar. Pero también ha dejado algunos motivos para creer. Y, en una temporada que apenas acaba de comenzar, quizá eso sea lo más importante: saber que, pese a todo, hay margen para crecer.
Luis Navarro
dice:Muy optimista te veo. A mí el partido del domingo me transmitió más de lo mismo.Podia estar en el banquillo perfectamente Valverde.En cuanto a la roja podemos repartir la culpa al 50% entre Yuri y el trencilla como tú le llamas.
Estoy absolutamente de acuerdo contigo en que los mejores fueron los nuevos,pero seamos prudentes que yo he visto muchas explosiones que acaban siendo vulgaridades. Vamos a darles un margen de confianza y no cometamos los errores de Valverde de someterlos a los
Nuevos a intermitencias que no los dejaba consolidar si es que eran capaces de hacerlo.
En fin a ver si ese optimismo tuyo cuaja en realidad.Paciencia está demostrada que el público de San Mamés tiene.