Con motivo del Día Internacional de la Enfermería de Salud Mental que se celebra este martes, 1 de septiembre, Osakidetza ha puesto en valor la labor imprescindible que desempeñan las enfermeras y enfermeros especializados en esta área, subrayando su contribución al cuidado, el acompañamiento y la humanización de la atención a las personas con sufrimiento psíquico.
La organización sanitaria recuerda que, en un contexto donde los desafíos en salud mental se han intensificado y diversificado, la enfermería de salud mental se ha consolidado como un pilar esencial actuando como agente de cambio y promotora de la dignidad, la autonomía y el bienestar integral de las personas afectadas y sus familias.
Osakidetza cuenta actualmente con 405 plazas de enfermería especialista en salud mental, distribuidas en Álava (116), Gipuzkoa (67) y Bizkaia (222). Es una cifra que ha experientado un crecimiento del 24,6% desde el año 2021. Estos profesionales prestan atención tanto a población adulta como infantojuvenil en dispositivos comunitarios —centros de salud mental, hospitales de día, atención domiciliaria y trabajo en el entorno comunitario— y en el ámbito hospitalario. Asimismo, se destaca su papel en el entorno educativo y laboral, donde contribuyen a la detección precoz, el acompañamiento y la promoción del bienestar emocional.
Osakidetza destaca las funciones de los enfermeros especialistas en salud mental
En el ámbito comunitario, la enfermería de salud mental facilita la continuidad de cuidados, la participación social y la prevención de recaídas, actuando como puente entre el sistema sanitario y la comunidad. En el ámbito hospitalario, ofrece cuidados intensivos, contención emocional, monitorización clínica y apoyo a las familias, garantizando un entorno seguro y terapéutico. Cada dispositivo del circuito asistencial aporta un tipo de cuidado distinto, pero todos comparten un mismo propósito: favorecer la recuperación y dignificar la experiencia de quienes viven con sufrimiento psíquico.
En definitiva, las y los enfermeros de salud mental actúan como puente entre el paciente, la familia y el sistema sanitario promoviendo la continuidad asistencial y la integración de recursos comunitarios. “Las funciones son amplias, multidimensionales y amparadas por la evidencia científica y la ética del cuidado, todo ello contribuye a transformar los servicios de salud mental en espacios más justos, inclusivos y efectivos”, explica María López de Gámiz, subdirectora de Enfermería y Cuidados de Osakidetza.
Realizan una evaluación integral del estado mental, emocional y social del paciente, desarrollo e implementación de planes de cuidados personalizados, educación y apoyo a pacientes y familias sobre la enfermedad, tratamientos y estrategias de afrontamiento, intervención en crisis y manejo de situaciones de riesgo, como la prevención del suicidio, promoción de la autonomía y la recuperación, facilitando la reintegración social y comunitaria, la defensa de los derechos humanos y lucha contra el estigma.