Bilbao recupera su pulso tras su semana más multitudinaria

La capital vizcaína amanece con operarios y comparsas trabajando para devolver El Arenal a la normalidad tras nueve días de fiestas
Bilbao este 1 de septiembre / Radio Nervion

Bilbao ha cambiado este martes el sonido de la música y los conciertos por el de las carretillas, las grúas y las mangueras de limpieza. Apenas unas horas después de despedir a Marijaia, la ciudad encara la vuelta a la normalidad tras vivir la Aste Nagusia más multitudinaria de los últimos años, con más de dos millones de asistentes y cifras récord tanto en movilidad como en actividad económica.

Desde primera hora de la mañana, el recinto festivo de El Arenal ofrecía una imagen muy distinta a la de los últimos nueve días. Las comparsas han comenzado el desmontaje de las txosnas mientras los servicios municipales trabajan para retirar toneladas de residuos, mobiliario temporal y devolver poco a poco la imagen habitual a uno de los espacios más emblemáticos de la villa. El desmontaje deberá completarse en un plazo máximo de cuatro días.

Del bullicio festivo al regreso al trabajo

Las terrazas vuelven a llenarse esta mañana de trabajadores con el primer café del día, las oficinas recuperan su actividad habitual y el tráfico regresa progresivamente a las calles del centro. Tras nueve jornadas de fiesta prácticamente ininterrumpida, Bilbao cambia el ambiente festivo por la rutina de septiembre.

También Metro Bilbao recupera desde hoy sus frecuencias habituales de invierno después de haber transportado durante la Aste Nagusia más de 2,7 millones de viajeros, un nuevo récord histórico para el suburbano bilbaíno.

Un desmontaje a contrarreloj

El trabajo más intenso ahora se concentra en El Arenal. Las estructuras de las txosnas empiezan a desaparecer una a una mientras las comparsas recogen material, almacenan equipos y desmontan escenarios, barras y cocinas.

Paralelamente, los equipos municipales continúan con un amplio dispositivo de limpieza para dejar completamente recuperado el recinto festivo. Durante las fiestas, más de 600 profesionales y un importante despliegue de maquinaria han trabajado cada madrugada para mantener la ciudad en condiciones óptimas, un esfuerzo que ahora se centra en eliminar las últimas huellas de la celebración.

Balance muy positivo de las fiestas

El Ayuntamiento de Bilbao y Bilboko Konpartsak coinciden en hacer un balance positivo de esta edición. Además del récord de asistencia, las fiestas han transcurrido sin incidentes graves, con una elevada participación ciudadana y una intensa programación cultural que ha vuelto a convertir a Bilbao en uno de los grandes referentes festivos del verano.

Ahora comienza otra carrera menos visible pero igualmente importante: la de dejar Bilbao completamente preparado para afrontar septiembre. En apenas unos días desaparecerán las últimas txosnas y El Arenal volverá a ser, como si nada hubiera ocurrido, uno de los grandes paseos de la ciudad. Mientras tanto, miles de bilbaínos regresan hoy al trabajo con la sensación de haber despedido otra Aste Nagusia para el recuerdo.


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