Adiós a José, el alma del bar Amorebieta de San Mamés: «Su vida era el bar y su familia»

Tras más de cuatro décadas detrás de la barra, Bilbao despide a uno de los hosteleros más queridos junto a La Catedral
Adios a Jose, del bar Amorebieta / Cedidas por Nerea (bar Amorebieta)

Hay personas que no solo levantan la persiana de un bar cada mañana. Hay personas que acaban formando parte de la historia de un barrio, de una ciudad y de un estadio. José, el histórico gerente del bar Amorebieta, a escasos metros de San Mamés, era una de ellas.

Su fallecimiento deja un enorme vacío entre quienes durante décadas hicieron de aquel local una parada obligatoria antes y después de cada partido del Athletic. La noticia fue dada a conocer este miércoles por los compañeros de BilboSport, Eduardo Velasco y Luis Mari Vivanco «Perillas», en Telebilbao, donde recordaron la figura de uno de los grandes referentes de la hostelería ligada al fútbol bilbaíno.

Ahora es su hija, Nerea, quien pone voz al hombre que había detrás de la barra.

«Era un orgullo verle cada día al frente del Amorebieta»

Para Nerea, crecer viendo a su padre dedicar más de cuarenta años al mismo negocio siempre ha sido motivo de orgullo. «Es un orgullo como hija que haya estado tantísimos años al frente de un negocio», explica.

José era de los que entendían el trabajo como un compromiso inquebrantable. Metódico, responsable y exigente consigo mismo, no faltaba prácticamente nunca a su cita con el bar.»Su pasión era hacer bien las cosas. Para él lo primero siempre era estar a pie del cañón.»Ese carácter hizo que muchas veces antepusiera el Amorebieta a cualquier celebración o acontecimiento familiar. No era una obligación; era su manera de entender la vida.

El bar junto a San Mamés, mucho más que un negocio

La historia del Amorebieta está íntimamente ligada a San Mamés y también a la propia familia.

Nerea recuerda que su aitite ya era socio del Athletic desde la década de los cuarenta y que tener un negocio junto a «La Catedral» siempre fue un auténtico privilegio. «Ha sido un orgullo poder tener un bar al lado de San Mamés.»

Con cada partido, el establecimiento se transformaba. «La previa siempre era una fiesta. Luego las salidas dependían del resultado.»

José, pese a acumular miles de encuentros vividos desde detrás de la barra, nunca perdió los nervios del primer día. «Vivía cada partido como si fuera el primero.»

Y había una escena que nunca faltaba.»Un golpe en la barra y su clásico ‘¡Me cago en zotx!’ eran ya parte del partido.»

Una vida llena de historias rojiblancas

Después de tantos años, el Amorebieta fue mucho más que un bar. Se convirtió en un lugar de encuentro para periodistas, directivos, jugadores y miles de aficionados.

Entre las personas con las que mantuvo una relación especial, Nerea recuerda al expresidente del Athletic Aitor Elizegi, además de numerosos profesionales de la prensa deportiva y personas vinculadas al club.

También guarda con cariño algunas de las historias que su padre repetía una y otra vez, como aquella vivida en los años noventa cuando, en la previa de un Athletic-Zaragoza, un grupo de ultras del equipo aragonés entró en el local y la Policía obligó a cerrar el bar con ellos todavía dentro.

Son recuerdos que forman parte ya de la memoria popular de San Mamés.

Tres generaciones entrando por la misma puerta

Si algo consiguió José fue crear una relación muy especial con sus clientes.

Nunca hizo diferencias.

«Todos los clientes eran especiales.»

Con el paso del tiempo, el Amorebieta fue viendo crecer familias enteras.

«Hemos llegado a conocer hasta tres generaciones de muchas familias.»

Quizá ahí resida una de las claves de su éxito. No solo por el ambiente que siempre se respiraba en el local o por la privilegiada ubicación junto al estadio, sino también por la personalidad de José.

«Su fuerte carácter también era parte de su identidad.»

Porque detrás de esa apariencia seria había una persona cercana, auténtica y tremendamente fiel a los suyos.

«No quería grandes lujos; quería su bar y su familia»

Cuando Nerea intenta resumir quién era realmente su padre, no habla de un hostelero. Habla de un hombre. «Era un trabajador incansable. Su vida era su bar y su familia. No quería grandes lujos. Era honesto, humilde, sencillo y una persona que no dejaba indiferente a nadie.»

Con el paso de los años también ha descubierto que muchos de los consejos que le daba acababan teniendo sentido. «Con el tiempo te das cuenta de que nunca le faltaba razón.»

Un legado que seguirá vivo

El Amorebieta continúa abierto. La historia no termina aquí. Para Nerea, ahora comienza una nueva etapa marcada por la responsabilidad de mantener vivo todo lo que su padre construyó durante más de cuarenta años.

«Se ha cerrado una etapa, pero como hija espero seguir el legado que ha dejado.» Y cuando piensa en cómo le gustaría que Bilbao recordara a José, la respuesta es sencilla.

«Que le recuerden como era. Natural.»

Porque probablemente esa sea la mejor definición de quien convirtió un bar en una segunda casa para miles de athleticzales. José ya no estará detrás de la barra saludando a los clientes, preparando la previa de otro partido o golpeando el mostrador cuando el Athletic fallaba una ocasión. Pero quienes cruzaron alguna vez la puerta del Amorebieta difícilmente olvidarán su sonrisa, su carácter y esa forma tan bilbaína de entender la hostelería.

Como resume emocionada su hija, en una despedida que dice mucho más que cualquier discurso:

«No te vayas, te necesito. Adiós, aita.»


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