El caluroso verano que nos ha tocado vivir en Bizkaia -y que este fin de semana todavía pegará sus últimos coletazos– se está notando especialmente en el sector primario. Más concretamente en un producto fundamental de la gastronomía vasca como la uva. Y es que el calor ha obligado a los viticultores a adelantar la vendimia de sus viñedos.
Así lo ha asegurado Guillermo Gutiérrez en declaraciones a Radio Nervión. «Normalmente suele ser a mediados o finales de septiembre. Y por las altas temperaturas o el cambio climático se reúnen una serie de condiciones que hacen que adelantemos la vendimia. Si no los recogemos antes, nos quedamos sin nada porque los racimos se estropean», explica.
En su caso, disponen de un viñedo que define como «muy pequeñito«, de unas seis hectáreas y en las que este año solo recolectarán tres. Las otras tres hectáreas las vendimiarán dentro de dos años. En su caso, es la primera vez que recolectan en estas parcelas. «Este viernes es la primera vez que vendimiamos y esta es la más especial, la que más ilusiona, porque es la primera vez que recogemos algo de fruto«, asevera.
Lo que recolecten en los próximos días se lo venderán a una bodega vizcaína con Denominación de Origen, que decidirá que hacer con el fruto. En un futuro, Guillermo no descarta arriesgarse a abrir su propia bodega: «No sabemos si nos lanzaremos o no. Pero de momento, nuestra idea es preparar bien el campo, hacer buena uva y tener una planta sana. El día de mañana ya veremos lo que podemos hacer».

El calor acelera la maduración de la uva
Lo que ha provocado que se adelante la recogida de la uva, según Guillermo, es que el calor ha acelerado la maduración del fruto. «Lo ideal es que esté en torno a los nueve o diez grados, pero si hace calor sube más el azúcar, también la graduación del alcohol, que es en lo que se convierte. Eso no nos interesa, porque no queremos que el fruto tenga mucho grado y es el riesgo que se corre si se pasa el punto óptimo de recogida», concluye.