Un Athletic Club hinchado de moral tras la victoria frente al Atlético recibirá este sábado en San Mamés (18:30 horas) al Elche CF. El cuadro ilicitano todavía no conoce la victoria, aunque tiene un partido menos ya que se medirá este lunes a la Real Sociedad. En su banquillo, un Martín Anselmi que es un gran desconocido para el público futbolero pero que regresa a Bilbao en una situación totalmente diferente a la que vino a la Villa por primera vez.
Periodista de formación, llegó a trabajar en varias radios de su Argentina natal. Y sin ninguna vinculación con el fútbol profesional durante su juventud, ha llegado a dirigir equipos como Cruz Azul, Oporto, Botafogo o Independiente del Valle antes de recalar este año en el Elche de la mano de su representante, Christian Bragarnik, también propietario de la entidad ilicitana. Fue precisamente durante su primer año en el curso de entrenadores, allá por el año 2012, cuando tuvo su primera experiencia con Bilbao, tal y como él mismo relató en un artículo para Coaches’ Voice.
«Me emocionaba mucho la forma en la que el Athletic Club de Bielsa se enfrentaba a sus rivales», rememora. De hecho, fue la recordadísima eliminatoria ante el Manchester United en la Europa League la que animó a Anselmi a tomar una decisión clave en su vida. «Me emocionó tanto ese duelo que ahí decidí que tenía que viajar desde Argentina a Bilbao para ver la final de la Copa del Rey. El problema era que para pagar el pasaje necesitaba vender mi moto. Hubo que elegir, y opté por el viaje», rememora.

Un ayudante de Bielsa le permitió vivir de cerca el Athletic
Claudio Vivas, uno de los asistentes del ‘Loco’ ejerció de vínculo entre Bielsa, Anselmi y una de las amistades que le acompañó en ese viaje.
«Tres noches antes de la final Claudio nos llamó para invitarnos a cenar a su casa. La verdad es que se portó muy bien con nosotros. No solo nos regaló entradas para el partido ante el Barcelona, también nos facilitó acceso a los entrenamientos previos al partido», asegura Anselmi.
Catorce años después regresará a Bilbao, plenamente imbuido de la filosofía bielsista y con el difícil objetivo de puntuar en San Mamés, un campo que no tiene nada que ver con el que conoció en su primera visita.
