Siete días después del tropezón ante el Elche, los viejos fantasmas parece que vuelven a rondar al Athletic Club. El Deportivo Alavés de un Quique Sánchez Flores que pareció seguir al dedillo lo que Martín Anselmi planteó el pasado sábado frenó a unos leones que no tuvieron el colmillo tan afilado como ante Celta y Atlético. En un partido tan cerrado, que Oihan Sancet fallase un penalti es un lujo que este equipo no puede permitirse. Lo positivo es que al menos los leones generaron bastantes ocasiones de peligro, aunque sin mucha precisión.
La presencia de los Williams fue la principal novedad respecto a la alineación presentada para el partido aplazado ante el Levante. Pero Edin Terzic dio continuidad a Johaneko en el lateral derecho, Paredes en el eje de la zaga y Mikel Jauregizar en la medular, tres de las novedades más destacadas del once previsto para el miércoles.
Costó ver al Athletic intenso y eléctrico de los grandes partidos. Tan solo un chispazo de Robert Navarro, que acabó manso en las manos de Sivera, y un disparo lejanísimo de Yuri Berchiche fueron las únicas acciones de cierto peligro en un equipo que dominaba el esférico, pero sin llegar a zona de tres cuartos. Principalmente, porque la zaga babazorra neutralizaba a Oihan Sancet y no dejaba espacios a Iñaki Williams para correr a su espalda.
No fue hasta poco antes de cumplirse la media hora de partido, cuando Mikel Jauregizar lo probó con un chut desde fuera del área, que no se vio una ocasión clara por parte de alguno de los equipos. Poco después lo probó Johaneko con la zurda, y su disparo salió por encima del larguero. También lo volvió a probar Robert Navarro, con un chut mucho más seco que volvió a atajar Sivera.
Tan poco fue lo que se vio en la primera mitad que el colegiado García Verduda ni siquiera añadió tiempo y mandó a los jugadores a vestuarios al cumplirse exactamente el minuto 45.

Reacción insuficiente del Athletic tras el descanso
Jesús Areso entró por Johaneko en la segunda mitad, y pronto se hizo notar su presencia con un balón que dejó a Iñaki Williams que este no consiguió rematar y un chut lejanísimo y muy flojo que detuvo Sivera. Después fue Nico Williams el que hizo lo propio tras una dejada de Sancet. En estos primeros compases pareció verse algo más de intensidad en un Athletic que seguía chocando contra el muro del Alavés.
Terzic modificó ligeramente el sistema dando entrada a Berenguer y Maroan Sannadi superada la hora de partido, buscando darle más amplitud por bandas al equipo. Con su entrada pareció que el Athletic metía una marcha más y asedió al Deportivo Alavés. Incluso Robert Navarro y Yuri lo probaron -nuevamente, desde fuera del área- sin éxito.
Hasta que en una acción que parecía fortuita, García Verdura señaló penalti por una patada de Tenaglia a Nico Williams. Tras una rápida revisión, el VAR terminó dando por válida la decisión. Antonio Sivera adivinó la dirección del lanzamiento de Oihan Sancet, que no ejecutó del todo bien la pena máxima.
Aún así, el Athletic siguió perseverando. Yuri lo probó con un latigazo marca de la casa. Y aunque el dominio parecía ser más alterno que en la primera mitad, porque el Deportivo Alavés buscaba sus opciones a la contra, y encima se mostraba muy serio en defensa desbaratando los centros laterales con los que las bandas rojiblancas intentaban conectar con Maroan Sannadi.
La más clara la tuvo Nico Serrano -posiblemente en posición antirreglamentaria- que le ganó la espalda a Valentini y lo probó con un disparo que no encontró portería muy poco tras un buen pase filtrado por Peio Canales. En la acción posterior, Álex Berenguer dejó una acción defensiva de muchísimo mérito mandando a córner un balón de Ángel Pérez que hubiera dejado a Antonio Blanco en una acción ventajosa.
