Una madre y su hijo buscan en La Arboleda las huellas de su abuelo minero

Ambos intentan reconstruir la vida de Isidoro Pérez Criado, trabajador de las minas, con la esperanza de encontrar recuerdos de sus raíces
Alvaro, hijo de Carmenchu, busca sus raíces / Cedidas a Radio Nervion

Hay historias que comienzan con una pregunta y terminan convirtiéndose en una forma de volver a casa. La de Álvaro, un joven de 20 años que está escribiendo un libro sobre su familia, nació de la curiosidad por los apellidos. Quería saber de dónde venían, quiénes habían sido sus antepasados y qué vidas se escondían detrás de aquellos nombres que habían llegado hasta él a través de las generaciones. Lo que quizá no imaginaba es que aquella inquietud acabaría llevándolo hasta La Arboleda, en Bizkaia. Hasta las huellas de su abuelo, Isidoro Pérez Criado, un hombre que nació en 1926 y que trabajó durante años en las minas de Gallarta.

Ahora, junto a su madre, Carmenchu, intenta reconstruir una parte de la historia familiar que el tiempo ha ido dejando atrás. Buscan a quienes conocieron a Isidoro, a quienes compartieron con él los años de trabajo en la mina, a los vecinos que recuerden a su familia. Y a cualquier persona que conserve una fotografía, una carta o una pequeña anécdota capaz de devolverles un pedazo de aquel pasado.

Porque, a veces, para reconstruir una vida entera basta con que alguien recuerde un nombre.

Una curiosidad por los apellidos que acabó abriendo la puerta al pasado

Todo empezó casi por casualidad. Álvaro, que tiene autismo y siente un interés especial por los apellidos y sus orígenes, encontró a una persona que compartía uno de los apellidos de su familia. Sus raíces estaban vinculadas al mismo pueblo que su bisabuela. Aquel descubrimiento despertó su curiosidad y llevó a madre e hijo a comenzar una investigación que, poco a poco, fue creciendo.

Entre documentos antiguos, archivos y árboles genealógicos, fueron descubriendo parentescos y reconstruyendo conexiones familiares que hasta entonces desconocían. Lo que comenzó como una afición se transformó en un proyecto mucho más profundo. Conocer de dónde venían y dar voz a las personas que habían construido su historia.

Fue entonces cuando la figura de Isidoro Pérez Criado adquirió un significado especial. Carmenchu quería saber más sobre su padre, sobre la infancia que vivió en La Arboleda, Y sobre aquellos años de juventud marcados por las dificultades y el trabajo en la minería. Una parte esencial de su vida había quedado lejos de los recuerdos que ella misma podía conservar.

Isidoro Pérez Criado, de La Arboleda a las minas de Gallarta

Isidoro nació en La Arboleda en 1926. Era hijo de Roque Pérez del Val e Isidra Criado Rivas y creció en una familia humilde, en una época en la que la vida no resultaba sencilla para muchas familias mineras de la zona.

La pérdida de su madre cuando todavía era joven y las circunstancias familiares lo llevaron a incorporarse al mundo laboral siendo apenas un muchacho. Su destino estuvo ligado a las minas de Gallarta, donde trabajó durante años y llegó a ser capataz. Según los recuerdos y los datos reunidos por su familia, permaneció en aquella zona minera hasta aproximadamente 1959.

Después, su vida tomó otro rumbo. Tras quedarse viudo, se trasladó a la provincia de Segovia para continuar trabajando en la minería. Allí conoció a la que sería su segunda esposa y comenzó una nueva etapa familiar, de la que nació Carmenchu.

Es precisamente esa primera parte de su vida la que su hija desea recuperar ahora. Quiere saber cómo era Isidoro cuando recorría las calles de La Arboleda. Quiénes eran sus amigos, con qué compañeros compartía las jornadas de trabajo y qué recuerdos dejó entre quienes lo conocieron.

No busca únicamente fechas ni documentos. Quiere reconstruir al hombre que hubo detrás de aquellos datos: al niño que creció en un pueblo minero. Al joven que tuvo que hacerse adulto demasiado pronto y al trabajador que se abrió camino en las minas de Bizkaia.

La Arboleda, un pueblo minero que guarda las huellas de muchas familias

La búsqueda de Carmenchu y Álvaro conduce hasta un lugar estrechamente ligado a la historia minera de Bizkaia. La Arboleda, en el entorno de los montes de Triano. Una zona que forma parte de la zona de explotación del hierro que transformó profundamente la vida económica y social de la margen izquierda y de la comarca de Meatzaldea.

Durante décadas, la minería atrajo trabajadores, hizo crecer poblaciones y creó comunidades en las que las relaciones entre vecinos, las familias y el trabajo compartido formaban parte de la vida cotidiana. Las historias personales quedaron muchas veces ligadas a las galerías, los lavaderos. De las viviendas obreras y las calles de aquellos núcleos mineros.

En ese contexto se encontraba la familia Pérez Criado. Su hogar estaba en el número 5 de la calle La Paz, en La Arboleda. Hoy, la casa ya no existe, pero para Carmenchu llegar hasta ese lugar fue mucho más que visitar una dirección antigua. Fue intentar imaginar a su padre caminando de niño por aquellas calles. Creciendo entre vecinos que quizá todavía conservan algún recuerdo de él o de sus padres.

El pasado fin de semana, madre e hijo viajaron hasta la zona para seguir las pistas que habían ido reuniendo. Visitaron el Museo de la Minería del País Vasco, en Gallarta, con la esperanza de encontrar algún registro laboral, una fotografía o un documento que permitiera localizar a Isidoro entre los trabajadores que pasaron por aquellas explotaciones.

Por el momento, no han conseguido dar con ese testimonio. También recorrieron La Arboleda, preguntaron a varias personas por la familia y se acercaron al cementerio en busca de alguna lápida que les ofreciera una nueva pista. No encontraron todas las respuestas que esperaban. Pero regresaron con algo difícil de medir: la sensación de haber estado un poco más cerca de sus raíces.

Un dato sobre Roque Pérez del Val que vuelve a encender la esperanza

En las últimas horas, la investigación ha recibido una noticia que podría ayudar a avanzar. Este viernes, 16 de octubre, el Ayuntamiento les confirmó que en el registro del cementerio consta el enterramiento de Roque Pérez del Val, abuelo de Carmenchu y padre de Isidoro. En el cuadro 9, fila 5.

El dato supone una nueva pista para la familia, que hasta ahora había tratado de localizar posibles restos documentales y familiares vinculados a La Arboleda. Aunque este registro no resuelve por sí solo las incógnitas sobre la vida de Isidoro, sí proporciona una referencia concreta para continuar la búsqueda. Para profundizar en la historia de sus antepasados.

Para quienes intentan reconstruir una genealogía, una anotación en un registro puede significar mucho más que una ubicación. Puede convertirse en el punto de partida para localizar otros documentos, confirmar vínculos familiares o encontrar a personas que conocieron a quienes aparecen en sus páginas.

En este caso, el nombre de Roque vuelve a conectar a la familia con el pueblo en el que comenzó su historia. Y con él se abre una nueva posibilidad de descubrir qué ocurrió con aquella generación y qué recuerdos permanecen todavía entre quienes tienen raíces en La Arboleda.

«Los Criado, una historia familiar que merece ser contada»

Detrás de esta búsqueda hay también un proyecto que Álvaro está construyendo con paciencia e ilusión. Su libro, titulado Los Criado, una historia familiar que merece ser contada, pretende reunir las distintas generaciones de su familia y reconstruir sus vidas a partir de documentos, parentescos y testimonios.

No quiere que sus antepasados sean únicamente nombres escritos en un árbol genealógico. Quiere conocer sus circunstancias, sus decisiones, sus dificultades y los lugares en los que vivieron. Quiere que quienes lleguen después puedan leer esas páginas y comprender de dónde vienen.

La investigación está siendo, además, una experiencia compartida con su madre. Juntos consultan archivos, comparan datos, buscan conexiones y tratan de completar los espacios en blanco que han dejado los años. Cada descubrimiento abre nuevas preguntas, y cada pequeña pista puede cambiar lo que creían saber sobre su familia.

Por eso, encontrar a alguien que recuerde a Isidoro tendría un valor enorme. Un testimonio podría ayudar a reconstruir sus años en Gallarta; una fotografía permitiría poner rostro a una época; una anécdota podría devolver a la memoria la forma de ser de un hombre del que todavía queda mucho por conocer.

Y quizá ese sea el verdadero sentido de este libro: recuperar vidas corrientes que, precisamente por haber formado parte de la historia cotidiana de un pueblo minero, también merecen ser recordadas.

Buscan fotografías, recuerdos y personas que conocieran a la familia

La familia hace un llamamiento a los vecinos y antiguos vecinos de La Arboleda, Gallarta y otros lugares de la zona minera de Bizkaia para que les ayuden a reconstruir esta historia.

Buscan especialmente información sobre Isidoro Pérez Criado, nacido en La Arboleda en 1926, que trabajó en las minas de Gallarta hasta aproximadamente 1959 y llegó a ser capataz. También desean conocer más sobre sus padres, Roque Pérez del Val e Isidra Criado Rivas, y sobre la familia que vivió en el número 5 de la calle La Paz.

Cualquier fotografía antigua, recuerdo de infancia, nombre de un compañero de trabajo, anécdota familiar o referencia documental puede resultar valiosa. También les ayudaría conocer a personas que hubieran trabajado en las mismas explotaciones mineras, que hubieran vivido cerca de su casa o que recuerden a la familia por algún apodo o sobrenombre.

De hecho, después de publicar su mensaje en un grupo de Facebook dedicado a La Arboleda, una antigua vecina reconoció varios nombres familiares, recordó la vivienda de la calle La Paz y les contó que conocían a sus familiares como «los de Roque», en referencia al abuelo de Carmenchu. Un detalle aparentemente pequeño que demuestra cuánto puede aportar la memoria de quienes vivieron en el pueblo.

Quienes puedan aportar información pueden ponerse en contacto con Carmenchu y Álvaro a través del grupo de Facebook en el que difundieron su llamamiento o mediante las vías de contacto que la familia facilite.

Carmenchu conserva fotografías de su padre, tanto de niño como de joven, y también comparte la ilusión de su hijo por completar el libro. Ambos esperan que la difusión de su historia llegue hasta alguien que todavía guarde una imagen, recuerde una conversación o pueda aportar una pieza más a este puzle familiar.

Porque las casas desaparecen, las calles cambian y el paso de los años va borrando los rostros de la memoria. Pero a veces queda una fotografía en un cajón, un apellido que alguien reconoce o una historia que un vecino nunca llegó a olvidar.

Álvaro empezó preguntándose de dónde venían sus apellidos. Ahora quiere dejar por escrito la vida de quienes los llevaron antes que él. Y su madre quiere recuperar la historia de un padre al que todavía siente cerca cada vez que descubre una nueva pista.

Quizá entre los vecinos de La Arboleda, las familias mineras de Gallarta o quienes conservan fotografías antiguas de aquellos años se encuentre la pieza que les falta. A veces, ayudar a una familia a recuperar sus raíces comienza con algo tan sencillo como compartir un recuerdo.

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