La Justicia ha reconocido a una celadora de Bilbao el derecho a que sus bajas laborales por covid persistente se consideren derivadas de una enfermedad profesional, al determinar que el contagio se produjo en el hospital donde desarrollaba su trabajo. La Sección de lo Social del Tribunal de Instancia de Bilbao ha estimado su reclamación frente al cambio de calificación que convirtió sus bajas de enfermedad profesional en enfermedad común, según ha informado el despacho Parrado Asesores, que ha llevado el caso.
La trabajadora sufrió un primer contagio y posteriores recaídas, con síntomas que se prolongaron en el tiempo. El reconocimiento puede permitirle acceder a mejores prestaciones e indemnizaciones y tener relevancia en el procedimiento de incapacidad permanente que también tiene en marcha.
La baja pasó de enfermedad profesional a común
La incapacidad temporal de la celadora se inició en junio de 2022 y se prolongó durante más de 18 meses. Aunque el expediente se abrió inicialmente como enfermedad profesional, la inspección médica cambió la calificación en agosto de ese año y pasó a considerarla enfermedad común.
El covid persistente se diagnosticó en noviembre de 2023. La sentencia concluye que los síntomas se mantuvieron durante ese periodo y que no procedía modificar el origen de la baja. «Dicho proceso de Incapacidad Temporal comenzó como derivado de enfermedad profesional, y así debe mantenerse en su integridad», recoge la resolución.
El tribunal considera que el cambio de contingencia no se ajustó a derecho y que las bajas debían conservar su consideración inicial de enfermedad profesional.
La sentencia puede influir en su incapacidad permanente
La trabajadora acudió a los tribunales después de que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y Mutualia no atendieran sus pretensiones en la vía administrativa.
Según el despacho de abogados, la resolución también cuestiona que Mutualia negara que el contagio se hubiera producido en el hospital donde la celadora desempeñaba su labor sociosanitaria, pese a que, según recoge el caso, el diagnóstico y el expediente inicial apuntaban a ese origen.
Además del covid persistente, la afectada ha sido diagnosticada de fibromialgia y lumbalgia severa, patologías que, según sus representantes legales, se han agravado durante el proceso.
La trabajadora mantiene abierto un procedimiento para el reconocimiento de una incapacidad permanente. Su defensa considera que esta sentencia será una herramienta importante para esa reclamación, aunque la resolución sobre el origen profesional de las bajas no supone por sí misma el reconocimiento de dicha incapacidad.