La Ertzaintza, en coordinación con las policías locales, reforzará los controles preventivos de alcohol y drogas en las carreteras vascas del 26 de octubre al 1 de noviembre. El operativo forma parte del calendario de 33 campañas de vigilancia y control de tráfico y transporte previstas para 2026, según ha informado el Departamento de Seguridad.
Durante el pasado año, la Ertzaintza realizó 1.325 controles de alcohol y drogas dentro de estas campañas. En total, efectuó 9.751 pruebas, de las que 485 dieron positivo, alrededor del 5%.
Las tasas de alcohol y las sanciones
El Departamento de Seguridad recuerda que someterse a las pruebas es obligatorio cuando la autoridad o sus agentes lo requieran en un control preventivo. La negativa puede dar lugar a la imputación de un presunto delito contra la seguridad vial.
Los controles de alcoholemia incluyen dos pruebas de aire espirado, separadas por al menos diez minutos. Una vez aplicados los márgenes de error, las tasas que permiten continuar la marcha son inferiores a 0,25 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, o a 0,15 en el caso de conductores profesionales y personas con menos de dos años de permiso.
Cuando la tasa supera esos límites y es inferior a 0,60 mg/l, se considera una infracción administrativa. Si supera los 0,60 mg/l, se trata de un delito contra la seguridad vial.
Además, si los agentes observan signos evidentes de consumo de alcohol que afectan a la conducción, podrán imputar un posible delito por conducir bajo sus efectos.
Las infracciones administrativas por alcoholemia positiva se sancionan con:
- 500 euros y la retirada de cuatro puntos, si la tasa es igual o inferior a 0,50 mg/l.
- 1.000 euros y la retirada de seis puntos, si supera los 0,50 y es igual o inferior a 0,60 mg/l.
Pruebas de drogas e inmovilización del vehículo
Los controles de drogas se realizan mediante una muestra de saliva. Si el resultado es positivo, se confirma posteriormente con un análisis de laboratorio. En caso de confirmarse, la infracción se considera muy grave y conlleva 1.000 euros de multa y la retirada de seis puntos.
Cuando la prueba de alcohol resulte positiva, la persona conductora podrá solicitar un análisis de contraste o este podrá realizarse por orden judicial. Se llevará a cabo preferentemente mediante un análisis de sangre realizado por personal sanitario, salvo causas excepcionales debidamente justificadas.
El vehículo también podrá quedar inmovilizado si la persona conductora se niega a realizar la prueba o da positivo. La inmovilización no será necesaria si otra persona puede hacerse cargo del vehículo, después de someterse al control y obtener un resultado negativo.