Iker Fernández

La sabandija de Vito Quiles y los niños rata

Vito Quiles suspende su acto, pero Bilbao acaba pagando los platos rotos

Lo de algunos empieza a ser de traca. Da igual que sea un partido europeo del Athletic o la visita de un agitador ultraderechista como Vito Quiles. En cuanto aparece una excusa, los de siempre salen a la calle dispuestos a convertir cualquier convocatoria en un espectáculo lamentable.

Este lunes, Bilbao ha vivido una jornada de protestas contra Quiles. Miles de estudiantes han mostrado su rechazo a su visita, una movilización legítima y pacífica en cualquier democracia. Pero cuando el activista ha anunciado que suspendía su acto, han llegado los petardos, los altercados y la quema de coches y contenedores. Mientras tanto, los problemas de tráfico han afectado a distintas zonas de la ciudad, incluidos los túneles y el puente de Deusto.

Y aquí entran los niños rata de siempre, esos que parecen necesitar muy poco para liarla. Les da igual el motivo, la reivindicación o el protagonista. Lo importante es montar bronca, enfrentarse con la Policía y dejar imágenes de violencia. Después ya buscarán una excusa para justificarlo.

Coches quemados durante los actos vandálicos. (Radio Nervión)

A la ultraderecha no se la combate quemando contenedores

Que Vito Quiles representa una forma de hacer política basada en la provocación, la falacia, y el odio es motivo suficiente para criticarlo. Nadie está obligado a compartir sus ideas ni a aplaudir sus visitas. Pero una cosa es plantarle cara con argumentos y movilizaciones y otra muy distinta aprovechar la situación para destrozar el mobiliario urbano.

Lo hemos visto este fin de semana en Barcelona y ahora en Bilbao. Cambia el escenario, pero se repite el comportamiento de quienes utilizan cualquier acontecimiento como coartada para el vandalismo. Y lo peor es que terminan haciendo un favor a personajes como esta sabandija, que encuentran en esas imágenes la oportunidad de desviar la atención y presentarse como víctimas.

Al final, quienes pagan las consecuencias son los ciudadanos, los trabajadores atrapados en los atascos y quienes quieren manifestarse pacíficamente sin que nadie los meta en el mismo saco.

Ni Quiles tiene razón por el simple hecho de que otros se comporten como cafres, ni quemar un contenedor convierte a nadie en un héroe de la lucha antifascista. Si de verdad se quiere combatir a la ultraderecha, hay formas bastante más inteligentes que regalarle la propaganda que busca.

Porque no, no todo vale. Ni cuando viene Quiles a provocar ni cuando los niños rata aprovechan la ocasión para montar su particular batalla callejera.


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