La familia de Manuel S.C. ha recibido un nuevo respaldo judicial en la batalla por reconocer el origen de la enfermedad que acabó con su vida. El Juzgado de lo Social número 1 de Bilbao ha desestimado el recurso presentado por EULEN S.A. y mantiene la resolución del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) que reconoció que el cáncer que padecía el trabajador tenía origen profesional.
Manuel, albañil nacido en 1936, falleció en noviembre de 2024 después de sufrir un adenocarcinoma pulmonar derivado de la inhalación de fibras de amianto durante los años en los que trabajó manipulando planchas de uralita en el Puerto de Bilbao y Santurtzi.
Un reconocimiento que llegó tras años de exposición al amianto
Manuel trabajó para EULEN entre 1996 y 2001. En abril de 2023, el INSS reconoció su incapacidad permanente absoluta derivada de enfermedad profesional, una decisión que posteriormente fue recurrida por la empresa.
EULEN defendía que debía anularse la resolución porque no había participado en el procedimiento administrativo previo. Sin embargo, el juzgado considera que la empresa no tenía que formar parte de ese trámite y concluye que la resolución del INSS se ajusta a derecho.
La sentencia señala que en este tipo de procedimientos las partes principales son el trabajador y el Instituto Nacional de la Seguridad Social, y que la empresa únicamente tendría un papel si existiera una responsabilidad directa sobre las prestaciones reconocidas.
Las víctimas del amianto piden responsabilidades
La asociación vasca de víctimas del amianto ASVIAMIE ha celebrado la sentencia y reclama a las empresas que estuvieron relacionadas con exposiciones al amianto que asuman sus responsabilidades.
Desde la asociación consideran que las compañías deben dejar de recurrir judicialmente estos reconocimientos y afrontar las consecuencias de los daños provocados por la exposición a sustancias cancerígenas.
El caso de Manuel vuelve a poner sobre la mesa la huella del amianto, un material que durante décadas estuvo presente en numerosos sectores industriales y de construcción y cuyos efectos sobre la salud pueden aparecer muchos años después de la exposición.
Una lucha que continúa después de la muerte de Manuel
La resolución supone un paso más para la familia de Manuel, que ha mantenido la reclamación para que se reconozca que su enfermedad no fue fruto del azar, sino consecuencia de unas condiciones laborales marcadas por la exposición al amianto.
Una sentencia que vuelve a recordar una realidad que siguen denunciando las asociaciones de afectados: los daños del amianto pueden tardar décadas en aparecer, pero sus consecuencias siguen estando presentes hoy.