La Policía Nacional ha sorprendido a dos aspirantes al permiso de conducir utilizando dispositivos tecnológicos prohibidos para hacer trampas durante el examen teórico de Tráfico. Los dos hombres, de 24 y 26 años, fueron descubiertos cuando trataban de recibir las respuestas mediante sistemas electrónicos ocultos.
Los hechos ocurrieron durante una prueba de conocimientos para obtener el permiso de circulación. Los agentes de la Unidad Contra las Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF), pertenecientes a la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras, sospecharon de la actitud de dos aspirantes y esperaron a que terminaran los exámenes para trasladarlos a una sala contigua y comprobar si llevaban dispositivos no autorizados.
Un pinganillo y una cámara conectada a un móvil
Durante el registro, los policías descubrieron que uno de los hombres llevaba un auricular intraural o pinganillo, mientras que el otro utilizaba una pequeña cámara y un cable conectado a un teléfono móvil. El dispositivo estaba oculto en el interior de la sudadera, sujeto a través de un pequeño orificio.
A través de estos sistemas recibían información sobre las respuestas mediante vibraciones, según ha informado la Policía Nacional.
Los dos identificados explicaron a los agentes que habían comprado los dispositivos en Bilbao semanas antes a un individuo. Uno de ellos habría pagado 500 euros y el otro 1.000 euros por los equipos, que eran de un solo uso.
Tuvo que acudir al hospital para retirar el auricular
La intervención policial dejó una situación especialmente llamativa. Uno de los aspirantes, al intentar extraerse el pequeño dispositivo que llevaba alojado en el oído con los dedos, terminó introduciéndoselo todavía más.
Por este motivo, tuvo que ser atendido en un centro sanitario, donde personal facultativo consiguió retirarle el pinganillo.
Una multa de 500 euros y seis meses sin examinarse
La Dirección Provincial de Tráfico ha iniciado una propuesta de sanción para ambos aspirantes. Las consecuencias previstas son una multa de 500 euros y la prohibición de volver a presentarse al examen durante seis meses desde la fecha de los hechos.
Los dispositivos utilizados están prohibidos por la Dirección General de Tráfico, que busca evitar el uso de medios externos para obtener respuestas durante las pruebas de acceso al permiso de conducir.