El desprendimiento de la carretera pone en jaque la supervivencia de La Bodega de Valdenoceda, que depende de los clientes de paso por la N-232
El fotógrafo Julen Zuberogoitia capta la elegancia de una de las rapaces más abundantes y emblemáticas del norte peninsular
Afortunadamente, tan solo se pudieron lamentar daños materiales
La carretera permanece cerrada entre Incinillas y Valdenoceda, hasta el puente de entrada al desfiladero de los Hocinos en ambos sentidos