El busardo ratonero, el águila más fácil de ver a una hora de Bilbao: joya natural en Las Merindades

El fotógrafo Julen Zuberogoitia capta la elegancia de una de las rapaces más abundantes y emblemáticas del norte peninsular
ejemplar de busardo ratonero. / Julen Zuberogoitia

Una mirada fija, garras firmes sobre una rama y ese porte inconfundible de ave rapaz. La imagen captada por el fotógrafo Julen Zuberogoitia nos acerca al busardo ratonero o ratonero común (Buteo buteo), una de las rapaces más habituales de nuestro entorno y auténtico símbolo de la riqueza natural de Las Merindades, a apenas una hora de Bilbao.

Esta “pequeña águila”, como muchos la denominan popularmente, es una gran consumidora de roedores, lo que la convierte en una pieza clave del equilibrio ecológico. Su presencia es habitual en campos abiertos, zonas de monte bajo y áreas agrícolas, donde se la puede observar posada en postes, árboles o planeando en círculos aprovechando las corrientes térmicas.

Una rapaz imprescindible en nuestros cielos

El ratonero común destaca por su plumaje variable en tonos marrones, pecho moteado y alas anchas. Puede alcanzar una envergadura cercana al metro y medio, aunque su tamaño es menor que el de otras grandes águilas. Su silueta compacta y su característico vuelo en círculos lo hacen fácilmente reconocible incluso para observadores poco expertos.

En nuestra zona, junto al cárabo común y, especialmente en invierno, el milano real, forma parte del grupo de rapaces más abundantes. Durante los meses fríos es habitual verlo en mayor número, aprovechando la mayor visibilidad en paisajes sin hoja y la actividad de pequeños mamíferos.

Las Merindades, paraíso para los amantes de la fauna

Las Merindades se han convertido en un destino privilegiado para quienes buscan naturaleza en estado puro sin alejarse demasiado de Bizkaia. Muchas familias vizcaínas cuentan con segunda residencia en la zona y cada fin de semana redescubren un entorno que combina montañas, valles abiertos y bosques bien conservados.Espacios como el entorno de Medina de Pomar, el Valle de Mena, Espinosa de los Monteros o los alrededores del Monumento Natural de Ojo Guareña ofrecen condiciones ideales para la observación de rapaces. Madrugar y recorrer carreteras secundarias o senderos rurales aumenta considerablemente las posibilidades de avistamiento.

La imagen de Julen Zuberogoitia no solo captura a un ave, sino también una invitación: levantar la vista, detenerse y descubrir que la fauna de Las Merindades sigue escribiendo cada día historias en el aire.


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