La Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao ha abierto un debate sobre la convivencia entre el vecindario, el ocio y la hostelería, a raíz de la nueva ordenanza municipal que actualmente se encuentra en tramitación. Según la Federación, algunos puntos del texto van en contra de ese equilibrio.
Desde la Federación apuestan por defender el derecho al descanso y al libre tránsito de la ciudadanía. El objetivo es descongestionar las zonas más tensionadas de Bilbao, como Abando, Indautxu, Marzana o el Casco Viejo.
Terrazas pegadas a las paredes y dificultad en el paso
Según denuncian, el Ayuntamiento otorga autorizaciones a los hosteleros que generan situaciones difíciles de transitar, especialmente en momentos de gran afluencia en calles como Ledesma o Licenciado Poza. Un ejemplo claro es la falta de respeto a las fachadas, ya que se permite ubicar terrazas pegadas a las paredes, lo que dificulta el paso de personas con movilidad reducida o problemas de visión. En este sentido, critican que la nueva ordenanza facilite trasladar parte de la actividad económica a las fachadas mediante la colocación de baldas y bancos.
Asimismo, consideran que no es adecuado permitir la instalación de terrazas tan próximas entre sí, ya que “la finalidad de las calles es transitar por ellas, no están pensadas para albergar terrazas”. Además, señalan que no se tiene en cuenta la huella de ocupación por tramo de calle. Un criterio que permitiría determinar un aforo máximo y limitar tanto la aglomeración de personas como el ruido derivado de la acumulación de terrazas.
La Federación también subraya el derecho de los vecinos a descansar y a acceder dignamente a sus viviendas, sin encontrarse los portales en mal estado o con molestias derivadas del ocio nocturno. Recuerdan que hay personas que necesitan estudiar o trabajar en casa, y que no pueden hacerlo en condiciones de ruido constante. “Implantar de manera intensiva terrazas en zonas residenciales, con horarios amplios, no es compatible con la vida de muchos”, señalan.
Por último, esperan que el Ayuntamiento recapacite y deje de aplicar una normativa homogénea para toda la ciudad, ya que consideran que las necesidades varían según cada barrio. Aun así, advierten de que continuarán trabajando y no descartan la interposición de los recursos pertinentes.