El aceite de oliva vuelve a encarecerse y todo apunta a que seguirá subiendo en los próximos meses. A las consecuencias todavía visibles de la guerra en Ucrania se suman ahora nuevos factores como las fuertes lluvias del invierno en España y las tensiones logísticas internacionales. Especialmente por el bloqueo del estrecho de Ormuz. Este cóctel está afectando directamente a la producción, el transporte y, en última instancia, al precio final que paga el consumidor.
Alto valor y facilidad de reventa
El resultado es claro: el aceite se ha consolidado como uno de los productos más caros de la cesta de la compra. Además, al mismo tiempo, en el más robado en supermercados. Su alto valor y la facilidad para revenderlo en mercados paralelos lo han convertido en un objetivo prioritario para bandas organizadas y delincuentes reincidentes.
Según los últimos datos del sector, más de la mitad de los hurtos en supermercados son cometidos por multirreincidentes, mientras que más de un tercio corresponde a grupos organizados que actúan de forma planificada. En conjunto, estas pérdidas representan más del 1% de la facturación de la distribución alimentaria en España.
Refuerzo de las medidas de seguridad
En territorios como Euskadi, donde el consumo de productos de calidad es elevado y el aceite de oliva tiene un peso importante en la cesta de la compra, el impacto de esta tendencia es especialmente visible. Supermercados de ciudades como Bilbao, Vitoria o San Sebastián ya han reforzado sus medidas de seguridad, desde dispositivos antirrobo hasta cambios en la ubicación del producto dentro de las tiendas. El encarecimiento responde a una combinación de menor oferta, aumento de costes y una demanda que no deja de crecer. Las lluvias han afectado a parte de la cosecha, generando incertidumbre sobre la producción, mientras que los costes energéticos y logísticos siguen tensionando toda la cadena.
Nuevas tecnologías
Ante este escenario, los distribuidores están reaccionando. Además de reforzar la vigilancia, se están implantando nuevas tecnologías como sistemas de trazabilidad o etiquetas inteligentes que permiten controlar cada botella y dificultar su salida ilegal del establecimiento. Todo indica que el aceite seguirá siendo protagonista en los próximos meses, tanto por su precio como por su creciente presencia en los informes de seguridad.