El futuro del atún rojo en Euskadi ya no es una hipótesis. Después de demostrar durante 2025 que el engorde de esta especie en jaulas sumergibles es técnicamente viable en aguas del Cantábrico, el proyecto ItsasBalfegó afronta ahora una fase decisiva: sentar las bases que permitan convertir una experiencia pionera en una actividad industrial estable, sostenible y capaz de generar riqueza y empleo en la costa vasca.
La iniciativa, impulsada por Balfegó y el centro tecnológico AZTI, logró completar con éxito el primer ciclo experimental de engorde de atún rojo realizado en el Cantábrico. En aquella campaña se trabajó con 80 ejemplares capturados a 48 kilómetros de la costa guipuzcoana, en una operación supervisada por la Secretaría General de Pesca y por la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT).
Superada esa primera fase, el reto ya no es demostrar que se puede hacer, sino garantizar que el proyecto pueda desarrollarse a gran escala con todas las garantías técnicas, ambientales y legales.
La gran oportunidad económica que mira al mar
El desarrollo de una industria vinculada al atún rojo podría abrir nuevas oportunidades para el sector pesquero vasco y para numerosas actividades auxiliares relacionadas con la economía azul.
Desde la creación de empleo especializado hasta el impulso de nuevos servicios logísticos, tecnológicos y de comercialización, el proyecto aspira a generar una cadena de valor completa en Euskadi alrededor de una de las especies más cotizadas del mercado internacional.
Además, permitiría aprovechar íntegramente la cuota de atún rojo asignada al territorio, evitando su cesión y generando un mayor retorno económico para la costa vasca.
«Ya hemos demostrado que el engorde de atún rojo en el Cantábrico es posible. Ahora toca asegurar que sea viable, seguro y sostenible a gran escala», explica Juan José Navarro, adjunto a dirección de ItsasBalfegó.
La búsqueda del atún entra en una nueva dimensión
Uno de los principales desafíos detectados durante la campaña experimental fue la localización de los bancos de atún rojo.
Encontrar un grupo adecuado de ejemplares de gran tamaño requirió cerca de dos semanas de navegación, un esfuerzo que resultaría difícilmente sostenible en una operación industrial.
Por ello, entre junio y julio se desarrollará la primera campaña integral de prospección de atún rojo realizada en el Cantábrico. El trabajo conjunto entre AZTI y el sector pesquero permitirá elaborar un mapa detallado sobre la distribución de la especie en estas aguas.
El objetivo es conocer mejor dónde se encuentran los bancos de atún, optimizar las futuras capturas y aumentar la eficiencia de las operaciones.
Formar a los profesionales que trabajarán bajo el agua
Otro de los pilares del proyecto pasa por la formación de personal altamente especializado.
El salto desde una prueba con 80 ejemplares hasta operaciones que podrían manejar más de 1.500 atunes de gran tamaño exige disponer de equipos preparados para afrontar maniobras extremadamente complejas.
La captura, el remolque y el traslado de peces vivos entre instalaciones requiere conocimientos específicos, experiencia técnica y protocolos estrictos que garanticen tanto la seguridad de los trabajadores como el bienestar animal.
Por ese motivo, los futuros buceadores que formarán parte de la iniciativa están completando actualmente su formación en las instalaciones que Balfegó opera en el Mediterráneo, donde la compañía acumula décadas de experiencia en el sector.
El paso imprescindible: la seguridad jurídica
Si hay un factor que determinará el futuro del proyecto es el regulatorio.
La experiencia piloto desarrollada en 2025 fue posible gracias a una autorización temporal específica, ya que la pesca con red de cerco no está permitida de forma general dentro de las doce millas de la costa cantábrica.
Ahora, el desarrollo industrial necesita autorizaciones permanentes y un marco estable respaldado por las distintas administraciones competentes.
Los trámites continúan avanzando ante ICCAT, la Secretaría General de Pesca y el Gobierno Vasco, organismos cuya aprobación será fundamental para consolidar la actividad a largo plazo.
Desde ItsasBalfegó insisten en que la prioridad es construir un proyecto sólido y duradero.
«No queremos un proyecto para un año, sino para décadas. Eso exige cimientos legales firmes y estables», subraya Navarro.
El sector pesquero vasco quiere formar parte del proyecto
Uno de los aspectos más relevantes de esta nueva fase es la voluntad de incorporar al sector pesquero vasco como socio activo de la iniciativa.
Las conversaciones abiertas buscan que pescadores y organizaciones del territorio participen directamente en el desarrollo de una cadena de valor que abarque desde la captura hasta la comercialización final del producto.
Esta integración reforzaría el carácter colectivo del proyecto y permitiría que los beneficios económicos generados repercutan de manera directa sobre el entorno local.
Una actividad compatible con la pesca tradicional
Los responsables de ItsasBalfegó insisten en que la iniciativa no pretende sustituir ni competir con la pesca artesanal.
Las cuotas y zonas utilizadas por la flota tradicional se mantienen intactas y la actividad se plantea como una vía complementaria que amplía las oportunidades económicas vinculadas al mar.
El proyecto incorpora además sistemas permanentes de control ambiental mediante cámaras y sensores que monitorizan la actividad de las instalaciones y el entorno marino.
Todas las operaciones se desarrollan bajo la supervisión de organismos públicos y autoridades competentes, entre ellas el Gobierno Vasco, la Secretaría General de Pesca, ICCAT, Capitanía Marítima, el Servicio Provincial de Costas y los ayuntamientos de Getaria y Zarautz.
Una apuesta estratégica para el futuro de Euskadi
Las dos piscinas sumergibles situadas frente a la costa de Getaria representan mucho más que una prueba tecnológica. Son el punto de partida de una iniciativa que aspira a situar a Euskadi en una posición destacada dentro de un sector con enorme potencial de crecimiento.
Si los próximos pasos avanzan según lo previsto, el Cantábrico podría convertirse en los próximos años en un referente europeo en el engorde sostenible de atún rojo, generando empleo cualificado, fortaleciendo la economía costera y suministrando producto de máxima calidad a la potente gastronomía vasca.
El proyecto entra ahora en su etapa más importante. La de transformar una idea pionera en una realidad capaz de marcar el futuro económico de la costa vasca durante las próximas décadas.