Respirar aire puro, caminar entre montañas y valles verdes, escuchar el silencio que solo rompe el sonido del agua o de los pájaros y detener el ritmo del día a día. Las Merindades se han convertido en uno de esos lugares donde muchos viajeros buscan naturaleza, tranquilidad y paisajes espectaculares para una escapada. En ese entorno privilegiado, en Espinosa de los Monteros, nace ahora un nuevo alojamiento rural con una historia muy personal detrás: la de Natalia, una ingeniera que decidió cambiar de vida para abrir su propia casa rural en el pueblo donde creció.
Durante años trabajó como ingeniera en una distribuidora eléctrica, pero su vida dio un giro tras convertirse en madre. “A raíz de nacer mi hija me pedí una excedencia y cuando volví las condiciones habían cambiado. Decidí marcharme y montar mi propia empresa”, explica. Tras ocho años en el sector, optó por dejar la ingeniería para iniciar un proyecto personal ligado a su tierra. “Quería montar algo por mí misma y hacerlo en el pueblo donde soy”, señala.
Doña Aba abre hoy, 20 de abril, una casa rural de cuatro estrellas pensada para disfrutar con calma de Las Merindades.
De ingeniera a anfitriona rural
El cambio no fue sencillo. Natalia reconoce que dejar su profesión supuso una decisión importante, pero también una oportunidad para empezar un proyecto propio. Compró una vivienda en el municipio y se implicó directamente en su rehabilitación. “La obra la he hecho yo misma con ayuda de un albañil, amigos y familia”, cuenta.
La casa era una antigua vivienda de pueblo con una reforma iniciada. Mientras que la planta superior estaba parcialmente acondicionada, la inferior era una cuadra llena de escombros que han tenido que vaciar y reconstruir.
Ahora, en la recta final del proyecto, Natalia se centra en los últimos detalles. “La obra ya está terminada y ahora estoy con el montaje de muebles y la decoración”, explica.
Una casa rural diferente en Las Merindades
Doña Aba se alquilará de forma completa y tendrá capacidad para seis personas, ampliable hasta siete con una cama supletoria. Además, será pet-friendly, por lo que los visitantes podrán alojarse también con sus mascotas.
El alojamiento incluirá chimenea, biblioteca para adultos e infantil, sala de lavandería, accesorios para mascotas y desayunos con productos locales.
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Uno de los aspectos que más diferenciará a la casa será su apuesta por un entorno saludable. “Mi casa será libre de tóxicos: todos los productos de limpieza y de higiene estarán hechos con productos naturales y aceites esenciales elaborados por mí”, explica Natalia.
Además, la propietaria organizará talleres sobre aceites esenciales y ofrecerá un servicio poco habitual en este tipo de alojamientos: la planificación personalizada de escapadas. “Quiero preparar la estancia de cada visitante según sus gustos y ayudarles a descubrir la zona”, señala. De este modo, podrá recomendar y organizar actividades culturales, deportivas o de naturaleza en función de lo que busquen los huéspedes.
El origen del nombre Doña Aba
El nombre del alojamiento está inspirado en una conocida leyenda de Espinosa de los Monteros relacionada con Doña Aba, madre del conde Sancho García y figura ligada al origen de Los Monteros de Espinosa, considerada la guardia real más antigua de Europa. Pero también tiene un significado más personal. En las representaciones que se realizan sobre esta historia, la madre de natalia da vida a Doña Aba. “Mi hija y mis sobrinos la llaman Aba, y por eso decidí que mi casa rural llevara ese nombre”, explica.
Con este proyecto, Natalia busca ofrecer algo más que un alojamiento turístico: un lugar donde desconectar, disfrutar de la naturaleza y conocer Las Merindades con calma.