La faceta desconocida de Agurtzane Bilbao: más de una década creando bebés reborn para emocionar y ayudar

La periodista de Radio Nervión abre las puertas de un mundo poco conocido en el que arte, terapia y emociones se unen para mejorar vidas
Agurtzane Bilbao. / TeleBilbao

Quienes escuchan cada noche a Agurtzane Bilbao en Radio Nervión conocen a una periodista cercana, inquieta y profundamente vinculada al ámbito social. Lo que muchos desconocían es que desde hace más de diez años dedica parte de su tiempo a crear bebés reborn hiperrealistas de manera completamente artesanal.

La periodista, que además cuenta con una amplia experiencia trabajando con personas mayores y en el ámbito de la gerontología, ha decidido hablar públicamente sobre una afición que durante años mantuvo en un discreto segundo plano. Y lo ha hecho para desmontar muchos de los prejuicios que rodean a estos muñecos.

«Hay quien dice que esto es para personas con problemas o carencias. Yo siempre les respondo: ¿me ves a mí tarada?», afirma entre risas durante una entrevista en Telebilbao.

Más allá de las redes sociales y los tópicos

En los últimos años, los bebés reborn han protagonizado numerosos vídeos virales y titulares llamativos. Sin embargo, Agurtzane considera que gran parte de la conversación pública se ha construido desde el desconocimiento.

«Se ha hablado muchas veces de forma sensacionalista. Pero la realidad es muy diferente», explica.

Los reborn son muñecos elaborados artesanalmente para reproducir con gran realismo la apariencia de un bebé. Cada pieza requiere horas de trabajo minucioso: pintura por capas, recreación de venas y tonalidades de la piel, peso similar al de un recién nacido e injerto manual del cabello pelo a pelo.

Lejos de ser un simple juguete, detrás de cada creación hay una labor artística que puede prolongarse durante semanas.

Una herramienta que genera emociones positivas

Uno de los aspectos que más destaca Agurtzane es la capacidad de estos muñecos para despertar emociones positivas.

«Cuando la gente llega a una feria y ve los bebés, sonríe. Eso ocurre constantemente. Generan ternura, ilusión y emoción», explica.

Según relata, los reborn pueden ayudar a niños pequeños a prepararse para la llegada de un hermano, fomentar el cuidado y la empatía o convertirse simplemente en un elemento de compañía y bienestar emocional.

Pero sus beneficios no terminan ahí.

El papel de los reborn en personas con demencia

La experiencia profesional de Agurtzane con personas mayores le ha permitido comprobar de primera mano algunos de los efectos más sorprendentes de los bebés reborn.

La llamada «doll therapy» o terapia con muñecos es una herramienta utilizada en determinados casos de demencia para ayudar a reducir la ansiedad, la agitación o determinadas conductas agresivas.

«Está demostrado que en algunas personas con demencia ayudan a disminuir la agresividad y la inquietud. Les aportan calma y bienestar», explica.

Durante la entrevista recordó una escena que todavía le emociona. Ocurrió en un mercado navideño de Bilbao, cuando un hombre se acercó con su madre, afectada por una demencia avanzada.

«No sé qué le ha pasado a mi madre, pero hacía años que no reaccionaba así», recuerda que le dijo aquel hombre.

La mujer sonrió, se tranquilizó y mantuvo su atención centrada en el muñeco durante varios minutos.

«Fue uno de los momentos más bonitos que he vivido. Hacía muchísimo tiempo que su hijo no la veía reaccionar de esa manera», asegura.

Un hobby que también ayuda a quienes los crean

Agurtzane no solo fabrica bebés reborn. También enseña a otras personas a crearlos.

Y aquí aparece otro beneficio poco conocido.

Muchas de las personas que participan en sus talleres encuentran en la pintura y el proceso creativo una forma de relajación, concentración y mejora de la autoestima.

«He tenido alumnos con ansiedad, con problemas emocionales o con la autoestima muy baja. Cuando terminan una pieza y la ven acabada sienten orgullo. Piensan: lo he hecho yo», explica.

Incluso trabaja con niñas que no pueden permitirse adquirir uno de estos muñecos y que, gracias al aprendizaje, consiguen crear el suyo propio a lo largo del curso.

Arte, terapia y humanidad frente al prejuicio

Para Agurtzane Bilbao, reducir el fenómeno reborn a una caricatura mediática es ignorar una realidad mucho más amplia y enriquecedora.

Detrás de cada muñeco hay horas de trabajo artesanal, una comunidad de artistas, escultores y creadores, pero también historias personales de compañía, ilusión, aprendizaje y bienestar.

«Lo más bonito es ver feliz a una persona cuando recibe uno de estos bebés. Da igual que sea un niño, una mujer mayor o un hombre. Esa sonrisa ya merece la pena», afirma.

Quizá por eso, después de escucharla hablar desde la experiencia profesional y humana, resulta difícil seguir viendo los bebés reborn como un simple objeto viral. Para muchas personas son arte, para otras una herramienta terapéutica y para otras, simplemente, una fuente de alegría.

Y tal vez ahí esté la diferencia entre el prejuicio y la realidad


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