Quizás fue una bilbainada, o una muestra del convencimiento y del carácter que tiene este equipo, pero en el último encuentro de liga regular ante el Girona, ni el Surne Bilbao ni la grada del Bilbao Arena hicieron una liturgia habitual cada año por estas fechas: despedir a la plantilla con una merecida ovación y rendir homenaje a los jugadores que abandonan el club tras ganarse a la Marea Negra. Un acto que se realizó en el mejor escenario posible, en el playoff y ante un Valencia Basket con aroma de campeón, visto lo visto en esta primera ronda.
Desde el año pasado ya se sabía que Melwin Pantzar tenía fecha de caducidad, después de que Unicaja tomara la decisión de mantenerle cedido tras ejecutar su cláusula de rescisión. El base sueco, en la que ha sido su consolidación como uno de los mejores jugadores de la Liga Endesa -aunque no lo reconozcan los galardones de la competición- no pudo demostrar el liderazgo que ha mostrado en la recta final de su tercera temporada como MIB. Fallón en el tiro -tan solo cuatro puntos- y neutralizado por la tela de araña tejida por Pedro Martínez, se despide del Bilbao Arena como uno de los mejores jugadores de los 26 años de historia del Bilbao Basket.
Tampoco tuvo la tarde, tras una gran actuación en el primer encuentro de la serie, un Bassala Bagayoko que apunta a la NCAA. En sus dos temporadas en Bilbao, el pívot de origen malí ha olvidado sus graves lesiones y ha mostrado con cuentagotas los destellos de un jugador que apunta a tener una carrera de élite. Pívot moderno, especialmente en defensa -no se le caen los anillos por emparejarse con jugadores exteriores- de la mano de Jaume Ponsarnau ha demostrado una mejoría evidente en algunos aspectos de su juego. Además, encandiló a la Marea Negra con su carácter alegre y jovial en el documental que el club presentó el pasado mes de marzo.

Justin Jaworski y Stefan Lazarevic, con un futuro incierto en el Surne Bilbao
Al bueno de Stefan Lazarevic le ha tocado bailar con la más fea esta temporada. Descartado en los dos partidos de la final de FIBA Europe Cup frente al PAOK, la impresionante racha de victorias del equipo en los meses de enero y febrero llegó con él lejos de las canchas tras lesionarse en Girona. Jugador de los que enamoran a los entrenadores más que a la grada, dudo que Miribilla vuelva a ver a un jugador exterior con su instinto para el rebote. Tras una temporada verdaderamente discreta en lo ofensivo, pareció reservarse un último baile en el que mostró todos sus fundamentos ofensivos, anotando nueve puntos, igualando su tope anotador de este curso -anotó nueve en el Palacio de los Deportes ante el Real Madrid-. Su lugar lo ocupará Manex Ansorregi.
Todo lo contrario que un Justin Jaworski que entra en la historia del Surne Bilbao como el jugador que más puntos -36, en el triunfo ante el Andorra- y más triples -8, ante Valencia Basket- ha anotado en un partido. El futuro del americano parece que pasará lejos de Miribilla. Y es que pese a su irregularidad, tiradores como él son cotizados en ligas con una normativa de extranjeros menos restrictiva que la Liga Endesa y que cuentan con mayor potencial económico que el Surne Bilbao.
Aún así, se augura un verano tranquilo para un Rafa Pueyo que ya dejó encaminado parte de su trabajo renovando a cuatro puntales como Margiris Normantas, Darrun Hilliard, Luke Petrasek y Martin Krampelj. Jugadores como Aleix Font y Amar Sylla, cupos, tienen contrato el año que viene. También Harald Frey, que contaba con un ‘más uno’ y al que solo falta la oficialidad para asegurar su continuidad. Hlinason también tiene un año más de contrato tras renovar antes de la conclusión del pasado curso.
Ahora tendrá que hilar fino para encontrar un base que se complemente con el noruego y que sustituya al que, posiblemente, haya sido el mejor jugador del Surne Bilbao desde el ascenso de 2019. Por el momento ha sonado el húngaro Adam Somogyi, cupo tras formarse en la cantera de San Pablo Burgos. También a un pívot -veremos si joven o contrastado- y a un jugador con puntos. Por lo menos Jaume Ponsarnau respira tranquilo al asegurarse una de las cosas que quería tras renovar: la continuidad del bloque.
