Más de 8.700 personas con discapacidad tienen empleo en Euskadi, récord histórico del sector

El modelo vasco se consolida con una década de crecimiento, liderazgo en actividad laboral y fuerte impacto social
El consejero Mikel Torres junto a representantes de EHLABE / EHLABE

El empleo de personas con discapacidad en Euskadi sigue creciendo y alcanza su cifra más alta con 8.746 puestos de trabajo en 2025. Así lo refleja el balance presentado por EHLABE, que agrupa a 15 entidades sociales y acumula más de diez años de incremento sostenido.

Más empleo y crecimiento sostenido en la última década

En los últimos diez años, el empleo en estos centros ha aumentado un 23%, pasando de poco más de 7.100 personas en 2015 a las casi 8.800 actuales. Aunque el crecimiento del último año ha sido moderado, el dato confirma la estabilidad y buena salud del sector en Euskadi.

Además, la comunidad autónoma lidera la tasa de actividad de personas con discapacidad en España, con un 45,7%, diez puntos por encima de la media estatal, lo que refuerza su posición como referente en inclusión laboral.

Apoyo a quienes más lo necesitan

Uno de los aspectos más destacados es que el 59% de las plantillas está formado por personas con mayores necesidades de apoyo, como discapacidad intelectual, enfermedad mental o discapacidad física o sensorial severa. En total, más de 5.000 trabajadores pertenecen a este colectivo, lo que evidencia el carácter social del modelo.

Puente hacia el empleo ordinario

Los centros también actúan como vía de acceso al mercado laboral convencional. En 2025, facilitaron la incorporación de 133 personas a empresas ordinarias, la mayoría con mayores necesidades de apoyo. Desde 2015, cerca de 1.800 personas han dado este salto, consolidando una tendencia al alza.

Impacto económico y social del modelo vasco

Las entidades de EHLABE alcanzaron una facturación de 431 millones de euros en 2025 y generaron un retorno de 8,70 euros por cada euro público recibido. El valor social total supera los 1.000 millones, teniendo en cuenta salarios, formación, ahorro en prestaciones y beneficios para las familias y el tejido empresarial.

Este modelo de inclusión sociolaboral, basado en la colaboración público-privada y en la economía social, está considerado un referente en Europa. Instituciones como Lanbide destinan importantes recursos a su desarrollo, con más de 127 millones de euros en políticas de inclusión.

Retos y futuro del empleo inclusivo

De cara a los próximos años, el sector afronta desafíos como el envejecimiento de la población trabajadora, la igualdad de oportunidades o el impulso de la contratación pública responsable. Programas como LanAukera, que prevé formar y emplear a 2.000 personas hasta 2029, serán clave para seguir avanzando.

En conjunto, Euskadi refuerza un modelo que demuestra que es posible combinar crecimiento económico con cohesión social y oportunidades reales para todas las personas.


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