Aunque pensemos que la sociedad ha avanzado lo cierto es que sólo el 5% de los edificios en Euskadi son plenamente accesibles para las personas con movilidad reducida. Así lo indica el primer Barómetro de la Accesibilidad de la Fundación Mutua de Propietarios, publicado con motivo del día europeo de la vida independiente. Y es que aunque salir de casa parezca un acto cotidiano, para los más de 99.700 de vascos con movilidad reducida resulta todo un desafío, condicionado por escalones, puertas imposibles o ascensores poco adaptados o inexistentes.
Como decimos, únicamente el 5 % de los cerca de 164.000 de edificios residenciales, unos 8.100, ofrecen un recorrido completamente accesible desde la calle a la puerta de vivienda para una persona en silla de ruedas, mientras que el 95 % presenta, al menos, una barrera. Con todo ello, en siete de cada diez ocasiones, disponer de ascensor no garantiza llegar a la vivienda. Esto se debe a la existencia de puertas pesadas (87%), botones altos (85 %) o falta de espacio (78 %).
¿Somos conscientes de la falta de accesibilidad de nuestro edificio?
La respuesta es no. Los vascos que no tienen problemas de movilidad puntúan la accesibilidad con un 6,9, pero si se califica desde la perspectiva de quienes sí los tienen, la valoración desciende hasta el 5,7. A la falta de concienciación para mejorar las condiciones de accesibilidad de un edificio, se suma la escasez de recursos de las comunidades de propietarios. No es de extrañar que el 77 % de los edificios no haya acometido mejoras en los dos últimos años y el 63 % no tenga pensado hacerlo en el corto plazo, a pesar de que la población está cada vez más envejecida.