Cristina Romaña continúa su lucha contra la enfermedad de Lyme desde Alemania, donde se somete a un tratamiento intensivo. En un vídeo enviado a Telebilbao, la joven reconocía la dureza del proceso: “Ayer no podía hablar ni andar”. El lunes fue sometida a una prueba especialmente complicada que, según sus propias palabras, “ha pasado fatal”, aunque insiste en que repetiría la experiencia porque “la bacteria va desapareciendo”.
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Durante el tratamiento, Cristina ha sufrido episodios complicados, como la rotura de dos de las tres vías que tenía colocadas o un despertar con hipertermia que la dejó muy asustada. “Me han puesto un catéter en el cuello porque no quiero que me pase lo mismo”, explica. A pesar de todo, transmite cierto optimismo: los médicos están satisfechos con la evolución y ella se está mentalizando para afrontar una nueva prueba el próximo lunes.
Ciervos salvajes en Japón
La joven, de 25 años y natural de Castro Urdiales, contrajo la enfermedad a finales de 2024 durante un viaje a Japón, tras la picadura de una garrapata en una zona frecuentada por ciervos. Tras meses de diagnósticos erróneos, su estado fue empeorando hasta que finalmente se confirmó una enfermedad de Lyme en fase avanzada. Ahora recibe en Baviera un tratamiento que incluye hipertermia, antibióticos intravenosos y aféresis, con un coste cercano a los 50.000 euros.