Mientras las asociaciones vecinales ultiman las alegaciones a la nueva ordenanza de terrazas que regulará el uso del espacio público en Bilbao, la ciudad se prepara para acoger de nuevo un gran evento internacional como son las finales europeas de rugby.
Desde la Federación de Asociaciones Vecinales de Bilbao consideran que existe una clara contradicción entre las exigencias y restricciones que afrontan colectivos sociales, culturales y comisiones de fiestas para desarrollar actividades en los barrios y la facilidad con la que, aseguran, se ponen recursos públicos al servicio de grandes eventos privados.
“Lo público al servicio de intereses privados”
La federación vecinal denuncia que, una vez más, servicios públicos y recursos municipales volverán a adaptarse a las necesidades de un macroevento. Entre ellos mencionan el refuerzo del transporte público, los dispositivos especiales de limpieza y las afecciones al descanso vecinal y a la movilidad diaria de la ciudadanía.
A su juicio, las instituciones “despliegan la alfombra roja” para este tipo de acontecimientos mientras que las asociaciones de barrio encuentran cada vez más obstáculos burocráticos y limitaciones para organizar actividades populares y culturales.
Las consecuencias, según los vecinos, recaen sobre la ciudadanía
Las asociaciones vecinales cuestionan también el discurso institucional sobre el impacto económico positivo de estos eventos. Consideran que los beneficios reales acaban concentrándose en unos pocos sectores económicos, mientras que las molestias derivadas de la masificación, el ruido y las alteraciones del espacio público recaen directamente sobre los vecinos y vecinas de Bilbao.
En este contexto, la Federación de Asociaciones Vecinales insiste en reclamar una gestión más equilibrada del espacio público y una mayor coherencia entre las políticas municipales dirigidas a la ciudadanía y el trato que reciben los grandes eventos privados.