Mariela Cearra, de 19 años, está cursando su cuarto año en el aula estable de Jesuitak. Durante este tiempo, ha pasado de prácticamente no poder hablar a comunicarse verbalmente. Por lo que el progreso ha sido evidente. Además, con trabajo, Mariela sigue mejorando. No obstante, la mejora de la joven puede detenerse. Radio Nervión ha hablado con su padre, Pol Cearra, que explica como están viviendo este problema.
Una llamada que lo cambió todo
Al iniciar el curso los padres recibieron un comunicado que indicaba que Mariela podía continuar el curso que viene para seguir con su progreso. Sin embargo, Pilar Antón Crespo, Delegada Territorial de Innovación Educativa, llamó al Director de Jesuitak. El Colegio redactó un Consejo Orientador contrario a que Mariela pudiese cursar otro año. El razonamiento, el siguiente: «no crear un precedente» y que Mariela «había cumplido los objetivos», explica Pol Cearra. Unos objetivos que constaban en el PAP (Plan de Actuación Personalizado). El padre informa que la familia «no» sabía de su existencia hasta el momento que se les informó de la no continuidad de Mariela.
Tras insistir mucho, la familia logró concretar una reunión presencial con Pilar Antón Crespo. En dicha reunión, la familia quedó asombrada por la poca disposición de ayuda por parte de la delegada. Según el padre, parecía de «cámara oculta».
La familia no se va a rendir
Además, Pol Cearra, explica que ese documento se tiene que «elaborar en colaboración con la familia». Así como firmarlo. Por ello, la familia expresa su descontento y denuncia esta «irregularidad». Asimismo, anteriormente, el director y la responsable de el aula estable, informo a la familia de que los cursos extra se realizaban en caso de que la alumna en cuestión haya perdido horas de clases. Así pues, tal y como indica el padre, Mariela «perdió» un año entero ya que «no había plazas». Por lo que, el curso extra, esta más que justificado.
La alternativa para Mariela es entrar en un Centro de Día. Lo cual según la familia, va a «truncar sus avances». Mientras tanto, las profesoras que han estado estos años con Mariela están «encantadas» con ella, explica Pol Cearra. De igual manera, la familia tiene próximamente una reunión con el director del colegio, ya que la situación aún es reversible.