El sello Athletic comienza a extenderse por banquillos de mucho nivel. Para muestra, las grandes temporadas de Andoni Iraola e Iñigo Pérez al frente de Bournemouth y Rayo Vallecano, que al primero pueden terminar dándole el banquillo del Manchester United y al segundo, a expensas de confirmación, el del Villarreal. Un excompañero de ambos está a punto de empezar una aventura que, a buen seguro, estarían dispuestos a asumir bastantes técnicos.
Hablamos de Ibai Gómez, que tal y como adelanta el Heraldo de Aragón y confirma el periodista Ángel García, habría firmado con el Real Zaragoza de cara a la próxima temporada. El equipo blanquillo podría firmar este fin de semana la página más negra de su longeva historia, ya que su descenso a Primera Federación podría certificarse matemáticamente. Por eso mismo, desde el club ya llevan tiempo planificando la próxima temporada en el fútbol no profesional. Y esta semana ya habrían elegido al extremo de Santutxu como capitán del barco.

Un reto apasionante y complicado para Ibai Gómez
Tras cumplir la promesa de colgar las botas jugando en División de Honor en su querido Santutxu FC, al que regresó después de un efímero paso por el Deportivo de la Coruña, Ibai Gómez comenzó su etapa en los banquillos profesionales. Y es que es de sobra conocido que, incluso en su etapa como jugador del Athletic, hacía sus pinitos como entrenador en las categorías inferiores del equipo de su barrio.
Su primera experiencia fue en el Indautxu, con Fernando Amorebieta como mano derecha. Cuando estaba en Mallona recibió la llamada de la Federación de la República Dominicana para hacerse cargo de su selección en los Juegos Olímpicos de París. Antes incluso de viajar a la capital francesa, asumió las riendas del Arenas de Getxo en el verano de 2024.
Con una propuesta vistosa, métodos de entrenamiento impropios del fútbol de bronce, y una apuesta decidida por los jugadores jóvenes -alguno incluso en su primera experiencia como senior– logró el ascenso directo a Primera Federación arrasando en su grupo. El Andorra de Gerard Piqué confió en él para su regreso al fútbol profesional, pero su etapa en el equipo del Principado apenas duró cuatro meses. En noviembre fue destituido tras lograr cinco victorias, cinco empates y seis derrotas entre liga y copa.
