Mayo ha sido un mes muy muy caluroso, con temperaturas poco habituales, que han causado 101 muertes en todos el país. Casi un tercio de esos fallecimientos por culpa del calor, 31, se han producido en Euskadi.
Son los datos recogidos por el Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo). Muestran que la mayor parte de las muertes fueron entre mujeres mayores y en las comunidades del norte del estado, incluida Euskadi. Es una cifra que multiplica por 3,6 la media de fallecimientos de la última década. Convierte a este mes en el más letal por altas temperaturas desde 2015.
El problema, según la ministra de Sanidad, Mónica García, «ya no es únicamente que haga más calor», sino que «cada vez llega antes», cuando los organismos ni siquiera están aclimatados a la subida de los termómetros, por lo que no existe la percepción de que no hay riesgo.
Hospitalizaciones y riesgo de mortalidad
Cuando suben las temperaturas se produce un aumento del 10 % de las hospitalizaciones y el riesgo de mortalidad aumenta entre un 9,1 % y un 10,7 % por cada grado que supera el umbral de riesgo para la salud. En este sentido, los topes máximos a partir de los cuales el calor empieza a disparar los riesgos para la salud, y que van de los 41,5º en algunas áreas de Sevilla a los 25,7º del litoral oriental asturiano.
Infancia
Este mes de mayo ha puesto de manifiesto como el calor también afecta a los niños y niñas. Han sido muchos los colegios e institutos que se han visto desbordados porque no están preparados para una situación así. Ante ello la ministra ha emplazado a las comunidades a que impulsen sus planes de adaptación climática en los centros educativos para que puedan asimilar el calor. «Los alumnos y los profesores se están achicharrando ante la pasividad, cuando no directamente ante la dejación de funciones de algunas de las administraciones».