Urkullu en La Kapital advierte del riesgo de edadismo en política

El exlehendakari reconoce que fue la ejecutiva del PNV la que decidió su relevo y pone en valor a Aburto
Imagen del momento previo a la entrevista de Joseba Solozábal a Iñigo Urkullu / Telebilbao

El expresidente vasco Iñigo Urkullu aprovechó su visita al programa La Kapital de Telebilbao para reflexionar sobre los relevos generacionales en política, su salida de la Lehendakaritza y la situación política actual. Durante la entrevista defendió la aportación de quienes acumulan experiencia institucional y reclamó el final de la actual legislatura en España.

Aburto y el riesgo del edadismo

Urkullu se refirió al anuncio de Juan Mari Aburto de no optar a una nueva candidatura a la Alcaldía de Bilbao. El exlehendakari puso en valor la trayectoria del actual alcalde, con quien ha compartido años de trabajo y una estrecha relación personal. «Juan Mari es un gran amigo y un gran alcalde», afirmó. Aunque aseguró desconocer cómo se ha desarrollado el proceso interno, recordó que los cambios producidos en los últimos años dentro del PNV hacían prever movimientos de este tipo. La reflexión le llevó a abordar una cuestión más amplia: el papel de la edad en la política. «En algún momento he pensado que he sido víctima del edadismo», reconoció. Urkullu defendió que las personas con experiencia siguen teniendo mucho que aportar. «Estamos en plena forma de salud, mentalmente preparados y con ganas. Podemos servir de apoyo a los más jóvenes. Somos complementarios». A su juicio, la intergeneracionalidad debe construirse desde la colaboración y no desde la sustitución automática de unas generaciones por otras.

Urkullu también valoró la posibilidad de que Mikel Hidalgo tome el relevo de Juan Mari Aburto al frente del Ayuntamiento de Bilbao. «Hay un salto generacional. Juan Mari está en la sesentena y Mikel tiene 33 años», señaló. Urkullu reconoció que la juventud de Hidalgo puede generar dudas en algunos sectores de la ciudadanía, pero se mostró convencido de que cuenta con la preparación necesaria para asumir una responsabilidad de ese nivel.

«La puerta la abrió la ejecutiva del partido»

Las reflexiones sobre el edadismo conectaron con su propia salida de la primera línea política. Preguntado por quién abrió la puerta a su marcha como lehendakari, Urkullu fue claro al señalar a la dirección de su partido. «La ejecutiva hizo su reflexión. Yo fui un sujeto pasivo de una decisión de quienes dirigían el partido en ese momento». Recordó que ya había expresado públicamente que la dirección del PNV tenía plena libertad para tomar la decisión que considerara oportuna. «Como parte de un partido tienes que saber que otros van a venir después de ti». El expresidente aseguró que asumió aquella decisión con normalidad y sin enfrentamientos. «Pese a lo que se ha dicho en algunos medios, no estábamos enfadados».

Una vez comunicada la decisión, explicó, solo quedaba mantener el compromiso institucional hasta el último día. «Cuando me comunicaron la decisión no había nada que hacer. Había que quedarse comprometido hasta el último momento y decir al final: eskerrik asko Euskadi».

«Ha llegado el momento de decir hasta aquí hemos llegado»

Urkullu también analizó la situación política española y defendió la necesidad de cerrar la actual legislatura. «Ha llegado el momento de decir hasta aquí hemos llegado». El expresidente vasco considera que la ciudadanía debe volver a pronunciarse en las urnas. «No hay que tener miedo a las elecciones. Nos pondrán a cada uno en nuestro sitio». A su juicio, el clima político actual no puede prolongarse indefinidamente. «Es necesario que se dé por concluida la legislatura. No podemos estar así todos los días».

Su sorpresa por el papel de Zapatero

Preguntado por José Luis Rodríguez Zapatero, Urkullu evitó realizar acusaciones y apeló a la presunción de inocencia. «No quiero entrar cuando existe presunción de inocencia», señaló. Sin embargo, reconoció que le ha sorprendido el papel que el expresidente ha desempeñado en los últimos años. «Me ha sorprendido la relación que ha tenido con China o Venezuela». También mostró preocupación por las consecuencias que determinadas actuaciones puedan tener sobre la imagen de la política y de las instituciones.

Relación cordial con Pradales

Sobre el actual lehendakari, Imanol Pradales, explicó que mantiene una relación cordial y basada en el respeto institucional. «Cuando hay necesidad de tenerla, la tenemos. Es una relación normal». Urkullu considera que cada dirigente debe desarrollar su propio proyecto político, aunque aseguró que siempre estará disponible si se le solicita ayuda o criterio. «Sabe que si me pide ayuda o criterio se la daré». También explicó que en algunos encuentros le ha trasladado reflexiones sobre la relación con el Gobierno español y la necesidad de afrontar los retos políticos con una visión amplia y realista.

Sin nostalgia de Ajuria Enea

Tras doce años al frente del Gobierno Vasco, Urkullu asegura que no vivió su salida con tristeza. Ha regresado en tres ocasiones a Ajuria Enea desde que dejó el cargo: para un homenaje a lehendakaris y consejeros, para mantener un encuentro con Pradales y para asistir a la capilla ardiente de Carlos Garaikoetxea. «Cuando he vuelto a Ajuria Enea he ido para lo que he ido, no para recordar». El exlehendakari explicó que nunca sintió nostalgia al regresar y que ahora vive una etapa centrada en nuevos proyectos y en la familia. «La familia es un refugio al que puedes acudir en cualquier momento».

Actualmente preside la Fundación eAtlantic, una responsabilidad que compagina con una vida más alejada del foco político y más cercana a su entorno personal.


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