Una oyente ha denunciado la situación de inseguridad que están viviendo en las últimas semanas en Algorta, por culpa de un asentamiento ilegal que se encuentra en la zona del Polígono Blanco y del Colegio y las huertas de Zubilletas. «Antes estaban en Fadura, en lo que era un puentecito y les han desalojado de allí. Ahora están en una zona que también tiene bidegorris y bastantes campas, incluso por la zona de Berango. Es un asentamiento de bastante gente y andan todo el día mirando, a ver qué pueden robar», asegura esta oyente en conversación con Radio Nervión.
«Hablo en primera persona, porque a mí me ha pasado», explica. «El pasado 2 de junio tenía previsto un viaje, salí de mi casa a las tres de la mañana, muy discretamente, para no molestar a los vecinos. Metimos las dos maletas en mi coche y, en los menos de diez minutos que tardé en subir a casa a coger lo que me faltaba, vimos que había una persona dentro del coche. Uno se había llevado una maleta y otro intentaba llevarse una mochilita y llevarse la otra maleta. Mi pareja salió detrás de él, que es lo que nunca se puede hacer, porque al final no sabes qué pueden hacerte y la faena ya nos la hicieron», explica.
Pese a que la oyente lo denunció a la Policía Municipal, asegura que la respuesta que le ofrecieron es que «no pueden hacer nada y que las leyes les amparan, aunque sean personas que roban y les conocen». «Son ilegales, no tienen papeles ni una dirección en la que vivir, entonces denunciar no sirve de nada«, añade.
«Esta zona les encanta. En Algorta yo creo que han visto la gallina de los huevos de oro: entre los cruceristas y que se sienten impunes porque no les pasa absolutamente nada», explica esta oyente.
Un aviso a los vecinos de Algorta
Ante la imposibilidad de poder acudir a la vía legal, esta oyente aprovecha para lanzar un mensaje de alerta a la población de Algorta. «Les tengo al lado y estoy acojonada. Les he visto también en el Metro intentando robar a gente mayor. Esto no es algo puntual que me haya podido pasar a mí. Son especialistas en robar y saben cómo esconderse. Pensaba que vivía en un sitio tranquilo, pero ahora vivo con miedo», explica.
Otro hecho que constata lo que nos relata esta vecina es que «vemos maletas detrás de Fadura». «Supongo que venderán lo que hay dentro y luego las dejan tirada», explica la oyente.