El estreno de la nueva temporada de La Casa del Dragón ha vuelto a despertar el interés por el universo creado por George R.R. Martin. Mientras los seguidores de la saga regresan a Poniente desde sus pantallas, en Euskadi existe la posibilidad de hacerlo también en persona.
Y es que algunos de los escenarios más icónicos de Juego de Tronos se encuentran a pocos kilómetros de Bilbao. Acantilados imposibles, playas salvajes y paisajes que parecen sacados de un mundo de fantasía sirvieron para dar vida a Rocadragón, el hogar ancestral de la Casa Targaryen.
Años después del rodaje, estos lugares siguen siendo una parada obligatoria para los fans de la serie y para quienes buscan descubrir algunos de los rincones más espectaculares de la costa vasca.
De Gaztelugatxe a Rocadragón
Subir hasta la ermita supone afrontar 241 escalones, pero la recompensa llega en forma de unas vistas privilegiadas sobre el mar Cantábrico. No es difícil entender por qué los productores eligieron este lugar para representar el hogar de Daenerys Targaryen.

Más allá de la serie, la playa se ha convertido en un referente internacional para geólogos y amantes de la naturaleza, ya que permite observar millones de años de historia geológica al descubierto.
Menos conocida que Gaztelugatxe o Zumaia, la Playa de Muriola también tuvo un papel destacado en la séptima temporada. Sus acantilados, formaciones rocosas y su aspecto salvaje encajaban perfectamente con la atmósfera de Rocadragón. Durante el rodaje se restringió el acceso a la zona y la expectación entre vecinos y curiosos fue máxima.
Los lugares que descubrieron los protagonistas
La experiencia de los actores no se limitó a los escenarios de grabación. Durante su estancia en Euskadi, parte del reparto se alojó en el histórico Hotel Carlton y aprovechó para conocer algunos de los principales atractivos turísticos de la zona.
Entre las visitas más comentadas estuvieron el Museo Guggenheim Bilbao y el Castillo de Arteaga, situado en pleno corazón de Urdaibai. Este singular edificio neogótico fue impulsado en el siglo XIX por Napoleón III y Eugenia de Montijo y conserva una historia ligada tanto a Bizkaia como a la corte imperial francesa. Su aspecto de cuento lo convierte en uno de los lugares más sorprendentes del territorio.
Una escapada perfecta para este verano
La ruta puede completarse cómodamente en un fin de semana largo. Gaztelugatxe, Barrika y Zumaia se encuentran a poca distancia entre sí y permiten combinar playas, senderismo, gastronomía y algunos de los paisajes más espectaculares del norte peninsular.
No hace falta haber visto un solo capítulo para disfrutar de estos lugares. Pero para quienes todavía recuerdan dragones, caminantes blancos y batallas épicas, recorrer estos escenarios tiene un atractivo especial: la sensación de estar caminando por el mismísimo Poniente sin salir de Euskadi.