La llegada del alga invasora japonesa a la costa de Bizkaia ya es una realidad. Radio Nervión ha captado imágenes exclusivas en la playa de Lastrón, en Zierbena, donde se aprecia la presencia de esta especie en la orilla. Hace algo más de una semana ya se detectó el alga en Noja, en Cantabria. Su aparición en el litoral vizcaíno era cuestión de tiempo. Las imágenes obtenidas por esta emisora permiten confirmar que ya ha alcanzado la costa de Bizkaia. Desde AZTI, tras analizar las fotografías facilitadas por Radio Nervión, señalan que «tiene toda la pinta de tratarse de esta alga». Los expertos recuerdan además que no supone un riesgo para las personas, aunque sí provoca importantes impactos en el medio natural.
Un problema ambiental, no sanitario
El Departamento de Salud del Gobierno Vasco también ha trasladado un mensaje de tranquilidad. Fuentes del departamento explican que las algas japonesas son especies invasoras, pero no representan un problema de salud pública. No son tóxicas y tampoco producen urticaria. Por ello, los controles habituales de las playas no incluyen una identificación específica de esta especie.
Salud recuerda que su labor se centra en cuestiones relacionadas con la calidad del agua y otros riesgos sanitarios. La presencia de esta alga no entra dentro de esas actuaciones porque no afecta a la salud de los bañistas. Sí pueden aparecer algas en descomposición en algunas zonas, aunque actualmente no se observan acumulaciones importantes.

¿Qué es el alga invasora japonesa?
Esta especie procede del océano Pacífico, concretamente de Japón. Su capacidad de expansión preocupa a científicos y gestores ambientales. El principal problema es su impacto sobre los ecosistemas marinos. El alga puede cubrir grandes extensiones del fondo, llegando incluso a ocupar la totalidad de algunas superficies. De esta forma desplaza a especies autóctonas de flora y fauna y altera el equilibrio natural de los hábitats. Además, las corrientes arrastran toneladas de alga invasora hasta las playas durante los meses de verano. Esta situación genera problemas ambientales, afecta a la imagen de los arenales y obliga a los municipios a destinar importantes recursos a las labores de limpieza.
La presencia de esta especie en Zierbena confirma que su expansión continúa por el Cantábrico.