Juan Mari Aburto reconoce que ya siente tristeza al pensar que dentro de un año dejará de ser alcalde de Bilbao. También insiste en que la decisión de que no fuera el candidato del PNV en las elecciones municipales de 2027 no ha sido suya, sino una apuesta del partido por abrir una nueva etapa. Lo ha contado durante una entrevista concedida a Joseba Solozábal en el programa La Kapital, de Telebilbao, aprovechando el descanso del último pleno municipal antes del parón de verano.
La conversación comenzó en el Salón Árabe del Ayuntamiento, donde ambos se saludaron como dos viejos conocidos. «Gracias por atendernos en medio de un pleno tan intenso. Para mí es hablar con un amigo», le dijo Solozábal. «Para mí también eres un amigo», respondió el alcalde.
«Estoy bien, pero todavía necesito mucha disciplina»
La primera pregunta giró sobre su estado de salud tras la operación. Aburto aseguró que se encuentra bien y agradeció las muestras de cariño que recibe de muchos vecinos:»La gente me pregunta por la calle cómo estoy y eso me halaga». Aunque la recuperación avanza favorablemente, explicó que todavía debe seguir un proceso que exige mucha disciplina: «Todas las mañanas hago bicicleta, camino y nado. Todavía tengo que cuidarme». Pese a la enfermedad, dejó claro que nunca ha reducido su dedicación. «Desde el 13 de junio de 2015 no ha habido un solo día en el que no haya sido alcalde. Es un trabajo intenso y sigue siéndolo». Incluso recordó una conversación con su oncóloga: «Me decía que descansara por las tardes y yo le respondía que no se ha inventado un alcalde al 50%».
«La decisión no la tomé yo»
La conversación se centró después en su futuro político. Preguntado por si había decidido personalmente dar un paso atrás, Aburto respondió con rotundidad: «Quiero ser transparente. La decisión de no ser candidato no la tomo yo». Explicó que durante meses mantuvo una reflexión compartida con la dirección del partido: «El partido apostó por el cambio y yo lo asumí con absoluta naturalidad». Lejos de mostrar malestar, aseguró que colaborará en todo lo necesario durante el próximo año: «En la medida en que pueda ayudar a Mikel Hidalgo y él quiera contar conmigo, aquí estaremos para facilitar la transición que merecen los ciudadanos». Aburto negó sentirse decepcionado. Recordó que cuando Itxaso Atutxa le propuso ser candidato tampoco preguntó por qué le habían elegido: «Pensé que habría personas mejores». Por eso, aseguró, tampoco ahora necesita explicaciones: «Me dije entonces que cuando dejara de ser alcalde tampoco preguntaría por qué. Estoy muy tranquilo».
«Ya me da tristeza pensar en el día después»
Solozábal recordó que Aburto siempre ha dicho que ser alcalde de Bilbao es el mayor privilegio de su trayectoria política. El alcalde lo confirmó y reconoció que ya le invade la tristeza al pensar en el final de esta etapa: «A día de hoy ya me da pena. Me da tristeza y también vértigo pensar en el día siguiente, en el día en el que ya no haya nada que hacer «, confesó. Añadió que la jubilación debería llegar de forma progresiva y que dejar la Alcaldía supondrá un cambio muy importante en su vida: «Ser alcalde de tu ciudad es un privilegio, pero también hay que entender que esos privilegios tienen que llegar a otras personas». En su familia, sin embargo, la noticia ha sido bien recibida. Recordó que sus dos hijos ya le pidieron en 2023 que no volviera a presentarse: «Ahora los tres me han dicho: hasta aquí». Aun así, prometió mantener la misma implicación hasta el último día: «Ha sido un orgullo ser alcalde y durante este año seguiremos haciendo las cosas de la mejor forma posible».
«La edad no tiene nada que ver»
Durante la entrevista también salió a relucir la reflexión del exlehendakari Iñigo Urkullu sobre el edadismo en política. Aburto dijo compartir plenamente ese análisis y criticó que algunos hayan vinculado su relevo únicamente a sus 65 años:«¿Qué tiene que ver la edad? No es un buen ejemplo utilizarla como argumento», afirmó. A su juicio, la edad no convierte a nadie en mejor ni peor candidato: «No tiene que ser una persona joven o mayor, ni un hombre o una mujer. Lo importante es que sea una persona capaz de asumir la enorme responsabilidad que supone dirigir una ciudad como Bilbao». Aburto también mostró tranquilidad respecto al relevo. Explicó que conoce desde hace años a Mikel Hidalgo, recordó que trabajó con su padre en distintas instituciones y que coincidieron en proyectos relacionados con la Agenda 2030 y en un viaje a la sede de la ONU en Nueva York. Destacó su preparación y su capacidad para liderar el proyecto:»Habla castellano, euskera e inglés. Está bien formado, comparte unos valores muy claros y creo que tiene capacidad para asumir esta responsabilidad».
«El teléfono dejará de sonar»
Sobre cómo ha reaccionado su entorno, aseguró que le sorprendió la normalidad con la que se ha asumido el cambio: «No ha sido un tema del que se haya hablado demasiado. Se presentó la propuesta de Mikel y todo se ha visto con normalidad». También dejó una reflexión sobre el final de cualquier carrera política: «Cuando dejas un cargo, el teléfono deja de sonar. Ahí veremos quiénes eran realmente amigos y quiénes solo eran conocidos».
Elecciones generales, seguridad y Aste Nagusia
La actualidad política también tuvo espacio durante la conversación. Aburto se mostró partidario de un posible adelanto de las elecciones generales: «Que la ciudadanía vuelva a pronunciarse puede ser positivo». Además, defendió la necesidad de regenerar la vida pública y de alcanzar acuerdos que impidan que la ultraderecha condicione el futuro del país.
En materia de seguridad, aseguró que percibe una situación de mayor normalidad, aunque entiende la preocupación expresada por el consejero Bingen Zupiria de cara al verano. También lamentó que durante algunas actuaciones policiales haya ciudadanos que dificulten el trabajo de los agentes: «Muchas veces la gente se echa encima de la Policía o simplemente se dedica a grabar». Con vistas a Aste Nagusia, garantizó que Bilbao estará preparada y apeló a la corresponsabilidad ciudadana para disfrutar de unas fiestas tranquilas. Respecto al botellón, insistió en que el principal problema son las molestias por ruido y suciedad. Y sobre la reincidencia fue claro: «Hay delitos que parecen no tener consecuencias y eso genera sensación de inseguridad». También mostró su preocupación por el uso de armas blancas y confió en que los nuevos instrumentos legales permitan actuar con mayor eficacia.