Cromo x Cromo, la iniciativa que busca facilitar (y reivindicar) el intercambio de cromos del Mundial

La agencia Estudio 1954 ha puesto en marcha una web para intentar huir de la especulación y de las webs de compraventa
Imagen promocional de Cromo x Cromo / Agencia Estudio 1954

Si tienen hijos en casa -o si son muy futboleros- ya se habrán dado cuenta el auténtico quebradero de cabeza que supone completar la colección de cromos del Mundial 2026. Hasta el punto de que Panini, la empresa que gestiona su producción y distribución a nivel global ha llegado a admitir que están produciendo cromos durante todo el día para poder suplir a las tiendas y los clientes.

En medio de esta vorágine de locura, amplificada también por los especuladores que han convertido el coleccionismo en una burbuja, ha nacido Cromo x Cromo, una iniciativa del Estudio Creativo 1954 que busca poner en valor el intercambio y el contacto personal de los coleccionistas. «Nos pusimos a pensar en alguna acción que queríamos hacer por el Mundial y que moviese la agencia, que apenas tiene un año. En ese brainstorming uno de nuestros compañeros propuso un caso real: nos dijo que estaba intentando hacer el álbum de cromos y que no sabía dónde cambiarlos, que se había metido en Internet para buscar y eso era un mercadeo. Alguno incluso vendía cromos por 100€ en plataformas de compraventa, o si no, estos packs enormes con 200 o 300 sobres. Se está perdiendo un poco la esencia», afirma a Radio Nervión el CEO de 1954, César Manzanera.

La idea trasladada por este trabajador gustó a sus compañeros, que pronto se propusieron recuperar el intercambio clásico de cromos de toda la vida. «Tirando de ese hilo, empezamos a buscar qué se estaba haciendo y vimos que en muchas ciudades había puntos físicos donde la gente seguía quedando, y también que había grupos sueltos en Facebook, Telegram y WhatsApp. Tampoco inventamos nada, lo único que hicimos fue darle un poco de forma e intentar organizarlo», explica César. Uno de esos puntos físicos era la Plaza Nueva de Bilbao, uno de los lugares de referencia del coleccionismo de cromos en la provincia.

En la página web cromoxcromo.com se puede acceder a los 52 grupos de Telegram -uno por provincia- gestionados por Estudio 1954. «Ahí puedes entrar, conocer a gente de tu provincia que intercambie cromos y subir los que faltan, los repetidos, alguno concreto que esté buscando», asevera un César que está contento con lo logrado. «De momento hay bastante movimiento y está curioso ver cómo se van animando los grupos y la gente se anima a intercambiar cromos por ahí», añade.

De hecho, les ha sorprendido ver «lo profesional que es la gente con sus listados. Unos juegan con los emojis de las banderitas y los números que faltan, otros ponen pantallazos de aplicaciones en las que tienen los cromos repetidos, para intercambiar o los que le faltan. Pero otros preguntan si alguien tiene el cromo de Cristiano Ronaldo o los repetidos y muchos se han puesto en contacto», asevera.

Difícil controlar la especulación con los cromos del Mundial

El próximo paso que plantean dar, ya de cara también a la colección de LALIGA EA SPORTS, es «identificar esos puntos de intercambio» como la Plaza Nueva y «poder hacer un mapa físico real de sitios donde la gente puede ir a intercambiar», explica César.

Aún así, quieren dejar claro que ellos simplemente son los catalizadores del intercambio y que no limitan ni regulan nada. «Hemos hecho hasta donde hemos pedido, le dimos muchas vueltas y al final es un poco difícil ponerle puertas al campo. Pusimos la plataforma, abrimos los grupos y hasta ahí podemos llegar. No podemos fiscalizar si, al final, alguien pide o no dinero», sentencia.

«Cada uno puede relacionarse a nivel de intercambio como él quiera. Nosotros en nuestro manifiesto ponemos el énfasis en que creemos que lo natural es que se sigan intercambiando cromos por cromos. Pero claro, también puede ser que alguno diga que por Messi te doy tres cromos en vez de uno, que era una manera de intercambiar a la antigua usanza. También antes había tiendas que cobraban directamente por cromos difíciles de conseguir», asegura.

«Tampoco queremos demonizar al que suba cromos a una plataforma y pida dinero por ello. Si alguien se lo paga, es la ley de la oferta y la demanda. Yo quiero quedarme con la parte positiva», añade. «Hay gente de 30, 40 y 50 años que todavía hoy se sienta a hacer colecciones de cromos, o que las hace con sus hijos. Nuestro sentido es descubrir historias bonitas que hayan en torno a esto: la gente que va a las quedadas, que año tras año se mantenga esta tradición. Y eso nadie va a poder luchar contra ello«, concluye.


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