Las termitas y la carcoma están ganando terreno en Euskadi. La combinación de una elevada humedad ambiental y unos inviernos cada vez más suaves está favoreciendo la proliferación de estos insectos de la madera, una plaga silenciosa que puede permanecer oculta durante años mientras deteriora vigas, suelos y otros elementos estructurales de los edificios.
La compañía especializada en control de plagas Rentokil alerta de que el problema está creciendo especialmente en el País Vasco, donde abundan las construcciones con madera, desde viviendas unifamiliares hasta caseríos y edificios históricos. Según sus expertos, cuando los primeros síntomas son visibles, el deterioro interno suele estar ya muy avanzado.
El clima de Euskadi favorece la expansión de estas plagas
Las condiciones climáticas del norte peninsular ofrecen un escenario ideal para estos insectos xilófagos. La humedad constante, las temperaturas moderadas y el aumento de inviernos menos fríos permiten que las colonias permanezcan activas durante más tiempo y se expandan con mayor facilidad.
Los especialistas advierten además de que el cambio climático está acelerando este proceso, al reducir los periodos de frío intenso que antes limitaban la actividad de estas plagas.
Un enemigo difícil de detectar
Uno de los principales riesgos de las termitas y la carcoma es que actúan desde el interior de la madera. Las termitas se alimentan de la celulosa sin alterar inicialmente el aspecto exterior de vigas o marcos, mientras que la carcoma suele dejar pequeños agujeros y restos de serrín cuando la infestación ya está bastante avanzada.
Esta falta de señales visibles hace que muchas personas descubran el problema cuando los daños estructurales ya son importantes, lo que incrementa considerablemente el coste de la reparación y puede reducir el valor del inmueble.
La prevención, la mejor defensa
Los expertos insisten en que las inspecciones periódicas son la mejor herramienta para detectar la presencia de estos insectos antes de que provoquen daños graves. Ante indicios como madera hueca, pequeños orificios o acumulación de serrín, recomiendan acudir a profesionales especializados y evitar soluciones caseras que no eliminan el origen de la infestación.
Para combatir estas plagas existen tratamientos específicos, como sistemas de cebos para eliminar colonias de termitas, tratamientos adaptados contra la carcoma y sistemas de monitorización que permiten controlar la evolución de la plaga y prevenir nuevas infestaciones.
En un territorio como Euskadi, donde la madera sigue siendo un elemento habitual en numerosas construcciones, los especialistas consideran que la prevención será clave para frenar el avance de unas plagas que cada año encuentran mejores condiciones para desarrollarse.