Su proyecto, titulado Naturales de Cigüenza, reúne a algunas de las últimas personas nacidas en el municipio. A través de 25 retratos frontales en blanco y negro como homenaje a una comunidad rural y como archivo visual. La iniciativa nace también del vínculo familiar del autor con la localidad, donde nació su madre.
Un homenaje nacido por los veranos en Cigüenza
Iban Gorriti es fotógrafo y periodista y lleva alrededor de 35 años dedicándose al periodismo. Nació en Durango, pero mantiene desde hace años una estrecha relación con Cigüenza, localidad de origen de su madre, Araceli González, que tiene actualmente 86 años. Aunque él se considera de Durango y no se define como cigüenzano por no haber nacido ni residir allí, reconoce su vínculo familiar con la localidad.
La idea del proyecto surgió durante sus estancias de verano en el pueblo. Primero pasaba los veranos con sus primos en Medina de Pomar y, posteriormente, con su propia familia en la casa que tienen en Cigüenza. Durante esas visitas comenzó a observar cómo fallecían algunas de las personas mayores de la localidad y pensó que era el momento de dejar constancia de sus rostros.
Hace aproximadamente tres años comenzó a preguntar casa por casa quiénes eran las últimas personas nacidas en Cigüenza. El resultado es una composición de un metro por un metro con 25 retratos frontales, dispuestos en cinco filas y cinco columnas.
El fotógrafo realizó el trabajo de manera altruista, asumiendo personalmente todos los gastos y sin firmar la obra, ya que su intención era convertirla en un homenaje a la localidad. La pieza ya ha sido entregada a la pedanía, a su alcaldesa pedánea y a las asociaciones San Lorenzo y La Tabla, con la posibilidad de que pueda exponerse próximamente en la Casa de Concejo, especialmente coincidiendo con las fiestas de septiembre.
Un archivo etnográfico de los habitantes de Cigüenza
La intención es crear un archivo visual que permita conservar la identidad y la memoria de la comunidad a través de los rostros de sus habitantes. La composición está realizada en blanco y negro para que las ropas y sus colores no distraigan la atención. Lo importante, explica, son las personas, sus rasgos y la identidad de un grupo social unido a un mismo territorio.
El proyecto pretende que dentro de décadas pueda servir como documento etnográfico y antropológico para conocer cómo eran los habitantes de Cigüenza, sus rasgos físicos y la composición humana de la localidad.
El trabajo también le ha permitido conocer historias de personas mayores a las que no conocía personalmente, aunque sí su madre. Como padre, reconoce además la emoción de poder acercarse a quienes fueron los padres y madres de personas de su generación.
Una iniciativa que sigue en activo
La iniciativa no está cerrada. Algunas personas no quisieron participar y otras que nacieron en Cigüenza fueron identificadas después de realizar las fotografías. Por eso, el autor hace un llamamiento a cualquier persona nacida en la localidad que quiera incorporarse al archivo, aunque actualmente viva fuera del pueblo.
De la antigua Segontia a una pedanía de Villarcayo
Cigüenza es actualmente una pedanía de Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja, aunque en el pasado contó con ayuntamiento propio. Gorriti destaca que existen referencias documentales a la localidad desde el año 934 y que, según algunas teorías, Cigüenza podría ser incluso anterior a Villarcayo.
La localidad burgalesa no debe confundirse con otros lugares con el mismo nombre, como Cigüenza, en Cantabria, situado a unos 70 kilómetros, o Cigüenza, con ‘s’, en Guadalajara.
La evolución demográfica refleja los cambios experimentados por el medio rural. En 1909 había 202 habitantes en Cigüenza y durante la Guerra Civil llegó a registrar 334 vecinos. En 2024 la cifra se situaba en torno a los 209 habitantes.
Uno de los aspectos que más ha llamado la atención del fotógrafo es que actualmente apenas nacen niños en la propia localidad. Aunque existe población joven y mujeres embarazadas, los partos se realizan habitualmente en hospitales de Burgos, Miranda de Ebro o, en el País Vasco, en centros como Basurto o Cruces. Por ello, localizar a quienes nacieron físicamente en Cigüenza permite también documentar una realidad que prácticamente ha desaparecido.
Durante la conversación sobre el proyecto, el autor quiso además trasladar públicamente sus condolencias a la familia de Fernando Martínez, histórico camarero del bar de Ana, fallecido a los 58 años. González recuerda que lo conocía desde niño y destaca la relación que mantuvo durante años con su madre y con su familia. El establecimiento permaneció cerrado en su honor y el funeral se celebra en la parroquia de San Lorenzo.