El futuro de Tubos Reunidos sigue rodeado de incertidumbre. Uno de los cinco fondos interesados en hacerse con la histórica empresa ha puesto sobre la mesa un plan que supondría un importante ajuste para la plantilla. La propuesta contempla una reducción del 20% del empleo, la congelación de los salarios durante cinco años y una inversión inicial de 50 millones de euros para tratar de garantizar la continuidad de la actividad.
La oferta ha sido presentada este jueves por el fondo británico CAP Capital a los comités de empresa de las plantas de Trapagaran y Amurrio, dentro del proceso concursal que busca un comprador para la compañía.
Menos plantilla y salarios congelados
Según la información trasladada a los representantes de los trabajadores, el ajuste laboral se realizaría antes de formalizar la compra y las indemnizaciones correrían a cargo del FOGASA. Además, el fondo propone mantener el convenio colectivo actual, pero sin subidas salariales durante los próximos cinco años.
CAP Capital también considera prioritario reducir el absentismo laboral como parte de su plan de viabilidad.
La deuda con la SEPI, la gran clave
El principal obstáculo para cerrar la operación sigue siendo la deuda de 150 millones de euros que Tubos Reunidos mantiene con la SEPI.
El fondo ha dejado claro que solo seguirá adelante si se alcanza un acuerdo para refinanciar esa deuda o reducirla. En caso contrario, advierte de que podría retirarse del proceso de compra.
Los trabajadores piden más explicaciones
El comité de empresa de Trapagaran considera que la propuesta presentada todavía es insuficiente y echa en falta un plan industrial más detallado para cada una de las plantas.
Aunque los representantes de los trabajadores han mostrado su disposición a seguir negociando, reclaman conocer con mayor precisión cuál sería el futuro real de las fábricas y del empleo antes de valorar la oferta.
Mientras tanto, el proceso de búsqueda de un comprador continúa abierto y las próximas semanas serán decisivas para conocer si Tubos Reunidos logra asegurar su continuidad o si la incertidumbre sobre su futuro se agrava todavía más.