La posible clausura de la degustación Etxe-Gain, situada junto al ambulatorio de Otxarkoaga, ha desatado la polémica en el barrio bilbaíno. María Ángeles lleva más de 35 años al frente de este establecimiento, conocido popularmente como el «Mercado Chino», y ahora se enfrenta a una orden de cierre municipal que ha movilizado a la PAH Sendia y a la asociación vecinal.
La mañana del viernes 30 de octubre, un agente de la Policía Municipal de Bilbao acudió al establecimiento con una orden de cierre. Sin embargo, las gestiones de PAH Sendia consiguieron aplazar la clausura durante unos días. La plataforma denuncia que lleva más de tres años luchando contra las áreas municipales de Vivienda y Urbanismo para evitar el cierre del negocio.
Los motivos del Ayuntamiento para ordenar el cierre
El Ayuntamiento de Bilbao defiende que no ha buscado el cierre del establecimiento como primera opción. Según la explicación facilitada a Radio Nervión, el Consistorio ha intentado que la actividad continúe, siempre que el negocio se adapte a las condiciones necesarias para funcionar legalmente.
El principal problema, según Urbanismo, radica en que la actividad actual no coincide con las condiciones recogidas en la licencia. La autorización municipal contempla una superficie que representa aproximadamente la mitad del espacio que ocupa actualmente la cafetería. Además, el local carece de una salida de humos que permita regularizar la maquinaria de cocina y cumplir las exigencias de ventilación. El Ayuntamiento asegura que ha ofrecido distintas oportunidades para resolver estas deficiencias. En concreto, durante los dos últimos años ha enviado hasta siete requerimientos para que la propiedad regularice la superficie del establecimiento y las condiciones de ventilación.
También señala que Viviendas Municipales, como propietario mayoritario de la comunidad de propietarios, convocó dos reuniones para autorizar la construcción de la chimenea necesaria: una junta ordinaria en julio de 2025 y otra extraordinaria en febrero de 2026. Según la versión municipal, la propietaria no acudió a ninguna de las dos convocatorias. El Consistorio insiste en que el debate no gira en torno a las obras que haya realizado la propietaria, sino a la obligación de contar con las autorizaciones correspondientes y cumplir la normativa vigente.
El negocio lleva casi cuatro décadas igual
La versión de la propiedad plantea otra perspectiva del conflicto. Según ha explicado su entorno, el contrato incluía desde el principio las dos lonjas contiguas, que siempre han funcionado como una única cafetería. Por tanto, sostiene que no ha existido ninguna ampliación del negocio durante sus casi 40 años de actividad.
El conflicto surge porque Urbanismo considera que la licencia solo ampara una de las dos lonjas y que la segunda supone una ampliación de la superficie autorizada. Las dos lonjas suman unos 36 metros cuadrados, 18 cada una, y el establecimiento cuenta con un aforo aprobado en 2008 para 35 personas. La propiedad cuestiona que ahora se interprete como una ampliación una configuración que, según sostiene, existe desde el inicio de la actividad. Mientras tanto, María Ángeles sigue levantando la persiana cada día a las seis de la mañana. Este viernes, entre el trabajo y la incertidumbre por el futuro del negocio, ha preferido no hacer declaraciones: «No os puedo atender, estoy muy liada», ha respondido a Radio Nervión.
Los vecinos alertan de otro golpe al pequeño comercio
La asociación vecinal de Otxarkoaga considera que Etxe-Gain desempeña un papel importante en la vida cotidiana del barrio. No solo por su trayectoria, sino también por su ubicación y por el vínculo que ha construido con varias generaciones de vecinos.
Desde el movimiento vecinal reconocen que la situación administrativa del establecimiento puede resultar complicada, pero consideran que las normativas y sus exigencias cambian con el paso de los años y no siempre tienen en cuenta la realidad de los barrios: «Son asuntos formales que, con el paso del tiempo, se quedan viejos porque la normativa es más exigente», explican.
Su preocupación va más allá de este establecimiento: «Nos hace daño al barrio. Son actividades comerciales que se van cerrando y han sido varias», advierten. Los vecinos piden al Ayuntamiento que revise las exigencias y busque soluciones que tengan en cuenta las características de los locales de Otxarkoaga. Recuerdan que muchos comercios ocupan los bajos de los antiguos polígonos residenciales, construidos en los años 60, cuando las exigencias sobre alturas, dimensiones y otras condiciones no eran las actuales: «Legalmente pinta mal. Hay comercios y actividades que se ven perjudicados por los cambios que piden. Se cierran y esos huecos son difíciles de cubrir», señalan.
La asociación también critica lo que considera una contradicción en la política municipal: «Mucho que se defiende al pequeño comercio y no hacen más que permitir la apertura de grandes superficies y dañar a los pequeñitos».
Un negocio histórico pendiente de una solución
La posible clausura de Etxe-Gain vuelve a poner sobre la mesa el futuro del pequeño comercio en Otxarkoaga. Mientras el Ayuntamiento insiste en que el establecimiento debe cumplir las condiciones legales para continuar con su actividad, la propiedad defiende que lleva casi cuatro décadas trabajando en el mismo espacio y los vecinos reclaman una solución que evite otro cierre en el barrio.
Por ahora, María Ángeles continúa abriendo a las seis de la mañana. Su futuro y el de la degustación siguen pendientes de una solución a un conflicto que ha trascendido las cuestiones administrativas y se ha convertido en una preocupación para buena parte de Otxarkoaga.