La Plaza Euskadi termina su proceso de obras y muestra una imagen renovada, así como mejoras del entorno. El espacio, clave en uno de los accesos al centro de Bilbao, se ha rediseñado para priorizar el paso peatonal y facilitar la conexión entre el Museo de Bellas Artes de Bilbao y el Museo Guggenheim Bilbao. En este último tramo de las obras, se han culminado las últimos labores de jardinería.
Más cómodo para pasear y cruzar
La intervención ha reducido carriles de circulación y ha ensanchado aceras, generando un entorno más accesible y seguro. Además, la plataforma única —al mismo nivel que las aceras— contribuye a calmar el tráfico y mejora la experiencia de quienes atraviesan la zona a pie. Uno de los cambios más visibles es la reorganización de los pasos de peatones. Se han ampliado los ya existentes y se ha creado uno nuevo en la zona de Mazarredo, acompañado de un recorrido interior que facilita el tránsito directo entre ambos museos. El objetivo es claro: convertir este punto en un eje natural de paso dentro del circuito cultural de la ciudad.
Dos zonas diferenciadas
Esta última actuación paisajística que supera los 38.000 metros cuadrados, ha abarcado dos zonas diferenciadas. Por un lado, la parte Este del Parque Doña Casilda, desde Gran Vía hasta Plaza Euskadi y Teófilo Guiard. Por otro lado, la Plaza Euskadi, desde la acera de Alameda Mazarredo hasta el frente del Museo de Bellas Artes y el puente de Deusto.
Obras con impacto en la movilidad
Durante casi seis meses, los trabajos han obligado a modificar el tráfico en la rotonda, con la supresión de un carril y cortes parciales. Con la reapertura, la circulación recupera la normalidad, aunque con un diseño pensado para reducir la velocidad de los vehículos. El plan inicial contemplaba eliminar completamente el tráfico en parte de la rotonda, pero finalmente se optó por una solución intermedia tras las dudas generadas entre vecinos y técnicos. El resultado: un espacio más amable sin renunciar a su función como vía clave de acceso al centro.