Hacía tiempo que no se sabía nada de él. Sin imágenes, sin apariciones públicas y siempre envuelto en un aura difícil de explicar, el llamado “Brujo del Goierri” ha vuelto a pronunciarse. Y lo ha hecho como siempre: con mensajes cargados de simbolismo, observación del cielo y un punto inquietante que ha vuelto a captar la atención en Euskal Herria.
Su advertencia parte de una sensación compartida por muchos: el calor fuera de lo habitual para esta época del año. Según su lectura, este episodio no es pasajero. “El calor persistirá durante días”, apunta, anticipando además la llegada de tormentas intensas, con especial riesgo de granizadas en distintos puntos de la península.
Tormentas ahora… y un cambio en el horizonte
El mensaje va más allá de una simple previsión. El Brujo habla de ciclos, de tiempos que se repiten. Si las tormentas comienzan ahora, señala, habrá que contar dos ciclos de seis días para notar un cambio importante. Una referencia que sitúa el posible giro meteorológico en torno al 4 de mayo.
Es ahí donde introduce uno de los elementos que más expectación ha generado: la llegada de vientos del norte y la formación de una gran borrasca que podría traer un descenso notable de temperaturas. Un “respiro”, según sus palabras, no solo para las personas, sino también para el entorno natural.
Un respiro para la naturaleza… y un aviso velado
En su particular forma de expresarse, el Brujo del Goierri habla de bosques, campos, animales y mares como beneficiados de este cambio. Una especie de equilibrio tras días de calor sostenido. Pero también deja entrever que será algo temporal.
Tras ese paréntesis, advierte, el calor podría regresar en un nuevo ciclo, alimentando la idea de una primavera irregular, casi ausente, y un verano adelantado.
El regreso de una figura que siempre deja huella
Más allá de la exactitud de sus predicciones, lo cierto es que su reaparición no ha pasado desapercibida. En un territorio donde tradición, meteorología y cultura popular conviven, el Brujo del Goierri sigue siendo un personaje tan querido como enigmático.
Nadie sabe quién es. Nadie lo ha visto. Pero cada vez que habla, muchos miran al cielo con otros ojos.