Cruz Roja Juventud refuerza su apoyo a menores ingresados en Euskadi con más de 400 atenciones este año. Con motivo del Día de la Infancia Hospitalizada, que se celebra este miércoles, 13 de mayo, Cruz Roja ha destacado el crecimiento de su programa gracias a la participación de 72 personas voluntarias. La iniciativa se desarrolla en el Hospital Universitario Araba – Sede Txagorritxu, Hospital Universitario Basurto y Hospital Universitario Donostia, donde la organización impulsa actividades orientadas a reducir el impacto emocional que provoca la hospitalización infantil.
El proyecto busca hacer más llevadera la estancia hospitalaria mediante juegos, talleres creativos, lectura, dinámicas musicales y apoyo educativo adaptado a cada menor. Además del entretenimiento, el programa pone el foco en el bienestar emocional y en evitar situaciones de aislamiento, especialmente en ingresos de larga duración. Durante el pasado año, la iniciativa atendió a 1.350 menores en Euskadi. A nivel estatal, el proyecto ha alcanzado a 50.533 personas en 2025, desarrollándose en 70 centros hospitalarios de 16 comunidades.
El voluntariado: Motor de la intervención
En Euskadi, esta labor es posible gracias a la implicación de 72 personas voluntarias: 18 en Araba, 27 en Bizkaia y 27 en Gipuzkoa. Su participación resulta fundamental para sostener la intervención diaria, ofreciendo compañía y generando actividades adaptadas a cada situación. El voluntariado aporta cercanía y continuidad, aspectos clave para mejorar el estado anímico y favorecer una mejor predisposición hacia la recuperación.
Metodología
La intervención se articula en tres ejes clave: actividades lúdico-educativas, apoyo escolar para garantizar la continuidad del aprendizaje y, fundamentalmente, el acompañamiento emocional. Estas acciones incluyen juegos, manualidades, animación a la lectura o dinámicas musicales que se adaptan de forma personalizada a la edad y situación de cada menor. Este enfoque integral no solo resulta vital para prevenir la soledad en ingresos prolongados, sino que tiene un impacto real en su bienestar al reducir la ansiedad y favorecer una actitud más positiva ante los desafíos de la enfermedad.
Un elemento esencial para extender esta labor son los kits de apoyo con materiales lúdicos y educativos. Estos recursos están diseñados para que los menores puedan utilizarlos de forma autónoma en sus habitaciones o incluso llevárselos a su domicilio tras el alta hospitalaria. El objetivo es garantizar que el derecho al juego no se detenga.
El proyecto también contempla el acompañamiento a las familias, que encuentran en estas actividades un espacio de apoyo y respiro, así como oportunidades para participar en dinámicas que ayudan a reducir la carga emocional asociada a la hospitalización de sus hijos e hijas.